Preguntas al Gobierno, sin miedo.
El miedo se ha apoderado de millones de
personas en el planeta; en España, la gran mayoría de la población dice estar
asustada, tener miedo o incluso pánico. La pandemia del COVID-19 ha puesto
el miedo como el primer sentimiento de
las personas, y el miedo bloquea el pensamiento, justifica la inoperancia y
acepta de buen grado con sumisión, el autoritarismo, la privación de derechos y
libertades, a cambio de seguridades, falsas o reales, pero psicológicamente
seguridades; dejándose tutelar, renunciando a la responsabilidad personal para depositarla
en autoridades, sabias, fuertes, audaces y patriarcales,…
Por eso, no es de extrañar que la parafernalia montada por el Gobierno,
tirando de cuerpos armados para transmitir la gravedad de la “guerra”;
amparando sus decisiones, absurdas o
acertadas, en un comité de expertos, que nadie sabe a ciencia cierta, quiénes
ni cuántos son, ni con qué competencias, ni conocimientos, y que nunca argumentan
científicamente las conclusiones que se traducen en decisiones, haya llegado a
su límite de credibilidad.
Muchos ciudadanos, asustados, prefieren no
indagar, no cuestionar, no sea que vayamos a peor. Y entre tanto, amordazados
por el miedo, privados de libertad de movimiento, de libertad de expresión, de
libertad de participación, de derecho al trabajo, a la salud normalizada, a la
educación plena; nos vemos abocados a imaginarnos que todo está bien, que todo
irá bien, y pensar que otros lo hubieran hecho igual de mal o peor. Triste
consuelo al que yo no me uno. No me uno, porque me pesan cada uno de los cerca
de 26.000 muertos en nuestro país, y los millones de familias abocadas a la pobreza,
por una mala gestión de la respuesta a la pandemia.
Pero tratando se saber dónde estamos, como
ciudadano libre de este país me permito hacer públicas algunas preguntas al
Gobierno.
1.- ¿Por qué el Gobierno nunca presentó el
documento marco de la estrategia de lucha contra el COVID-19?. Me atrevo a
aventurar que es porque no existe tal estrategia; ni había plan B, porque no había
plan A.
2.- ¿Por qué el Gobierno mantiene encerrados
en el anonimato a los expertos, que les asesoran?, y ¿por qué no someten al
escrutinio público, las competencias y cualificaciones de tales expertos?.
Supongo porque es mejor parapetarse tras un comité indefinido e intangible, que
rendir cuentas abiertamente, si es que es cierto que son los “expertos” quienes
dejan las decisiones hilvanadas al Gobierno.
3.- ¿Por qué el Gobierno no usa la ingente
maquinaria administrativa, repartida en Ministerios, Direcciones generales, Consejerías,
etc. etc., donde existen cientos de miles de expertos cualificados pagados con
nuestros impuestos, y que hoy en día están infrautilizados? Y ¿por qué no se
abren a los numerosos grupos de expertos que existen en la sociedad civil, en
todos los ámbitos necesarios para controlar esta pandemia: epidemiólogos,
médicos, economistas, educadores, expertos en gestión de crisis humanitarias, expertos
en logística, etc.?. Intuyo, que les da miedo perder el control de su poder
político y su protagonismo que esperan les proporcione buenos rendimientos
electorales. En eso todos los partidos ya han entrado en el cálculo electoralista, y los sondeos de
intención de voto, abundan en la prensa, y con mayor fiabilidad que los
estudios de prevalencia de la pandemia.
4. ¿Por qué el Gobierno ha paralizado la
actividad de millones de trabajadores, autónomos, y empresas, los ha condenado
a la ruina y la pobreza, y ellos siendo los dirigentes de la mayor empresa del
país: el Estado; con cientos de miles de trabajadores en su plantilla, y con un
parón de actividad en muchos ministerios, no ha reducido plantillas, reducido
sueldos, para crear un fondo de compensación de ingresos a todos aquellos a los que por el bien común, el Gobierno les ha
suspendido “sine die”, el derecho al trabajo?, evidentemente, el Gobierno,
quiere evitar tener a los funcionarios en su contra, y mantener un clientelismo
a su favor.
5. ¿Por qué el Gobierno aprobó en los
primeros días, paquetes económicos de un calado extraordinario, sin tener la
más mínima idea del impacto real de la pandemia y sin consultar con las
personas y entidades directamente afectadas?. Querer dar seguridades inmediatas,
sometiendo a la dependencia estatal, a la población parece que está detrás de
tan descalabrada decisión por atemporal.
6. ¿Por qué el Gobierno puso a los cuerpos de
seguridad del Estado al frente de la comunicación, hasta que se destapó la
función controladora de la libertad de expresión?. La falta de democracia real,
el respeto a la ciudadanía como dueños y señores del país, y no como meros
súbditos pasivos de autoridades controladoras y castigadoras, se ha visto
patente.
7. ¿Por qué el Gobierno, considera que las
españolas y españoles, somos incapaces de
asumir responsabilidades sobre nuestras propias vidas y las de nuestras
familias?; ¿por qué tanta obsesión de controlar el coronavirus, con multas y
denuncias, en lugar de con educación y responsabilización de la sociedad?. Enfoques de tutela, patriarcales, de
desprecio a las libertades y autonomías personales, como si acaso el bien común
no fuera responsabilidad de todos, sino del Gobierno y sus instrumentos
estatales.
8. ¿Por qué el Gobierno dicta tantas normas,
algunas absurdas y “ad nauseam”, en lugar de compartir criterios que orienten y
hagan a la sociedad participe en el control de la pandemia? Más de lo mismo.
9. ¿Por qué un Gobierno que se decía
federalista, rechaza las propuestas de las diferentes Comunidades Autónomas,
antes de escuchar si tienen sentido o no?. ¿Por qué han tenido que esperar a
una negociación forzada para conseguir la cuarta prórroga del estado de alarma,
para escuchar a comunidades con gobiernos tan diferentes como País Vasco o
Galicia?. El federalismo y la participación, parecen ser un discurso huero, el
centralismo y el control se imponen bajo la excusa de la eficacia, que nunca
llega.
Y como la lista de preguntas es interminable,
lo dejo aquí, queriendo imaginarme que el Gobierno algún día escuchará alguna
propuesta, y elaborará un plan global que incluya los cuatro pilares básicos
para la respuesta a la pandemia: El Sanitario, el Social, el Económico, y el
Político que asegure la protección de todos los derechos de la ciudadanía.
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