Medidas contra la
despoblación del medio rural
La lucha contra el despoblamiento rural, ha
logrado algo de relevancia en los últimos meses, y los políticos han visto la necesidad
de decir algo, ahora que el barco del mundo rural está casi hundido. Difícil va
a ser recuperarlo, y sobre todo viendo las declaraciones de algunos de los políticos
que se suponen tiene que aportar soluciones a un problema que ya es casi
centenario en nuestro país.
Resulta triste y escandalosos como muchas
medidas pasan por las “subvenciones”; subvenciones que en la mayoría de los
casos llevan un aparataje administrativo “a la española”, es decir: complejo,
pesado y centrado en los requerimientos de la administración y no del
destinatario. Sería bueno que junto a la propaganda millonaria de las diversas
subvenciones, se publicaran informes de impacto real y resultados consolidados
de asentamiento de población rural de forma sostenible.
La administración española, cada vez, más
sobre cargada de niveles burocráticos, desde el europeo al municipal, pasando
por el central, autonómico y diputaciones, es un laberinto en el que mejor no
entrar si alguien quiere realmente hacer una apuesta vital por el medio rural.
Más le valdría a la Administración quitar
trabas, que añadir supuestos mecanismos de ayuda que en muchos casos acaban
como trampas mortales para los que ingenua y confiadamente accedieron a estas
supuesta “ayudas”.
Algunas cosas básicas deben ponerse en marcha,
si de verdad se quiere ayudar a la recuperación del mundo rural:
1.
Dejar a las familias apoyarse con libertad. Resulta paradójico que los
padres no puedan apoyar sin cargas tributarias a sus hijos e hijas, mientras
que la administración si lo hace con vericuetos
burocráticos insoportables para los receptores.
2.
Facilitar los servicios básicos en igualdad de condiciones a los que
se ofrecen en las urbes, especialmente vivienda, educación y sanidad. La vivienda es uno de los mayores problemas
en el mundo rural, bien por la mala calidad de las que están disponibles, bien
porque se han catalogado por los propios vecinos como segundas residencias y se
venden o alquilan como tal, o bien por reticencias culturales hacia los nuevos
pobladores. Los ayuntamientos y administraciones en general, deben facilitar de
forma decidida acceso a viviendas o a terrenos construibles, para pobladores
del mundo rural. Y los vecinos deben abrirse más a los nuevos pobladores, son
mirarlos como intrusos.
3.
Simplificación del sistema fiscal y reconocimiento de la economía informal
y de truque y ayuda mutua, sin que sean considerados acciones ilícitas o
ilegales. La maquinaria fiscal del Estado, no está diseñada en absoluto para
fomentar el desarrollo rural sino todo lo contrario, cualquier actividad que no
entre en los parámetros de la economía industrializada y formal es objeto de
cuestionamiento, desde intercambios de productos del huerto hasta la ayuda
mutua vecinal. Todo debe contabilizarse y tributarse con sus IVAs
correspondientes. Un absurdo que mata la economía real, más sencilla y de
intercambio.
4.
Normativas adaptadas al mundo rural y de la micro empresa rural. Los requerimientos
sanitarios, comerciales, contables, etc. Para una familia que emprenda una
pequeña actividad agrícola, ganadera, comercial o de otro tipo, está sometida a
la misma normativa que una fábrica de mil empleados. Una forma muy efectiva de
matar iniciativas por estrangulamiento.
5.
Acceso a telefonía móvil e internet, universal, estable y de calidad
en todos los núcleos de población. La
nueva economía pasa por las comunicaciones, la brecha tecnología entre las grandes
urbes con redes 5G y las rurales, (como desde donde escribo, que para mandar un
correo hay que subirse a la torre de la iglesia), es la manera más clara de cerrar
el futuro de los pueblos.
6.
Integración de todas las medidas en un plan estratégico de promoción del mundo rural, coherente entre
las diversas administraciones públicas involucradas y basado sobre una amplia
consulta y participación de los pobladores del medio rural,
Las subvenciones no son la
solución; la eliminación de trabas, el sentido común, y la facilitación de
servicios públicos en igualdad de condiciones a los ciudadanos urbanitas y a
los rurales son las medidas que hay que fomentar desde lo público. Y por último
y muy importante, quien asuma responsabilidades políticas en estos temas, que
sean personas con experiencia directa de vivencia rural, y no burócratas de
asfalto.
Fernando Almansa