miércoles, 28 de agosto de 2019

La cultura de la irresponsabilidad

La cultura de la irresponsabilidad

Raquel Romero, parlamentaria por Podemos en el parlamento de La Rioja, declaraba, hace unos días, en el acto de investidura de la nueva presidenta de la comunidad Riojana, que ella había dado un espectáculo bochornoso este verano, al no apoyar la candidatura socialista a la presidencia, y que pedía perdón; y “sanseacabó”. Este es el nuevo cuño de “nobleza política”, pedir perdón y hasta la próxima.
Cualquier persona con un mínimo de conocimiento y formación moral, sabe que el arrepentimiento debe llevar unido, la asunción de responsabilidades y la enmienda. Sin embargo en la sociedad Española, parece estar cada vez más extendida la cultura de la irresponsabilidad, es decir, “yo no soy responsable de mis actos” y “si algo no te gusta o te molesta, es tu problema, y si me siento espléndido hasta puedo pedir perdón”, pero ¿enmendar, asumir, rectificar, responsabilizarse?, no, eso ya son harinas de otro costal.
El caso de Raquel Romero es un claro ejemplo de cultura de la irresponsabilidad, pero no el único. La ciudadanía, parece tolerar que quienes no cumple sus deberes, sigan en sus cargos y puestos de “irresponsabilidad” como si tal cosa. Nadie pide cuentas, luego… por qué rendirlas.
Hace unas semanas, me comentaba un amigo de Barcelona, que unos “doctos inquilinos” estudiantes del conservatorio de música, un tal Iñaki y Javier, dejaron el piso que les tenía alquilado, lleno de basura, con recibos impagados y con roturas por doquier, y ante la petición de responsabilidades, la respuesta fue: “hable con mi abogada”; no me imagino a estos músicos tocando por ejemplo en la bella Salzburgo, entre sus basuras, sus roturas, deudas y abogadas… La cultura de la irresponsabilidad no tiene límites, ni de formación, ni de clase, ni de género, ni edad.
Una vez más, caminamos poco a poco con paso discreto pero constante hacia una sociedad sin ética, lo que equivale a un socavamiento sostenido de los fundamentos de la sociedad. Sin responsabilidad no hay ética posible, sin ética no hay sociedad viable. Y por cierto señora Romero, por si no le ha quedado claro, además de pedir perdón, dimita; usted no está cualificada para hacer política en mayúsculas.


Fernando Almansa


miércoles, 21 de agosto de 2019

Cobrar por hacer, estar o ser

Cobrar por hacer, estar o ser


Me llama la atención el lenguaje coloquial sobre el mundo del trabajo. Y más allá de llamarme la atención el lenguaje, frecuentemente me escandalizan los pensamientos que subyacen tras ese lenguaje.

Es frecuente oír expresiones como: “se ha colocado muy bien”; yo me imagino a alguien quedándose bien encajado en un sitio, para que nadie le moleste y donde por supuesto se cobre un buen salario.  ¡Colocarse!,  es decir buscar el “locus” donde quedarte quietecito…
O esta otra expresión, “tener un buen puesto”, vuelve sobre la misma idea, como si se tratara de un puesto de caza o de francotirador; apostarse y esperar a que pase la perdiz. Posicionarse, acomodarse, colocarse, que así lo relaciona todo el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.

Y qué decir de “ascender a un puesto muy bueno”, como si de la ascensión a los cielos se tratara; subir para separarse del polvo terrenal, y cobrar los beneficios de las alturas.

Recuerdo en un curso, de aquellos que dan puntos en la función pública, que un participante dijo, “yo vengo a este curso para ascender, trabajar menos y cobrar más, que es de lo que se trata”, lo decía con orgullo, como si sus ojos brillaran de inteligencia y sagacidad suprema, cuando en realidad, su culo hundido en el asiento señalaba sus bajezas morales sin dejar rastro de duda.

Y qué decir de las “oposiciones”, no se sabe aún a ciencia cierta a quien se oponen, si unos contra otros, o contra la llana ciudadanía, o contra el trabajo….

Y que iluminador resulta preguntar de forma ingenua por el trabajo a alguien, y comprobar si la respuesta tiene que ver con el hacer, con el estar o con el ser. Por ejemplo “yo enseño”, “escribo libros”, “trabajo en el hospital, “ etc., tiene que ver con el hacer.  Otros contestan: “estoy en la Diputación”, “estoy de conserje”, “estoy….”, se diría que es el hecho de ubicarse en, lo que da la razón del trabajo. Otros aspiran a bienes superiores y contestan cosas como “ soy político” “soy funcionario” “soy médico”, …..
El trabajo tiene mil formas de entenderse, desde el que es y hace; el que solo es; el que solo está, y todas las combinaciones posibles, de ser, estar y hacer.

Ojalá un día las ideas sobre el trabajo evoluciones algo más y se oiga con más frecuencia: expresiones como “yo colaboro con…”, “yo sirvo a…”, “Me dedico a …” “trabajo para que…”, “mi vocación es…”, “mi profesión es…”
Hacer y ser y menos estar. Ojalá nunca se pagara a nadie por estar, sino por ser vocacionado para hacer con dedicación.

Fernando Almansa


miércoles, 14 de agosto de 2019

Medidas contra la despoblación del medio rural

Medidas contra la despoblación del medio rural

La lucha contra el despoblamiento rural, ha logrado algo de relevancia en los últimos meses, y los políticos han visto la necesidad de decir algo, ahora que el barco del mundo rural está casi hundido. Difícil va a ser recuperarlo, y sobre todo viendo las declaraciones de algunos de los políticos que se suponen tiene que aportar soluciones a un problema que ya es casi centenario en nuestro país.
Resulta triste y escandalosos como muchas medidas pasan por las “subvenciones”; subvenciones que en la mayoría de los casos llevan un aparataje administrativo “a la española”, es decir: complejo, pesado y centrado en los requerimientos de la administración y no del destinatario. Sería bueno que junto a la propaganda millonaria de las diversas subvenciones, se publicaran informes de impacto real y resultados consolidados de asentamiento de población rural de forma sostenible.

La administración española, cada vez, más sobre cargada de niveles burocráticos, desde el europeo al municipal, pasando por el central, autonómico y diputaciones, es un laberinto en el que mejor no entrar si alguien quiere realmente hacer una apuesta vital por el medio rural.
Más le valdría a la Administración quitar trabas, que añadir supuestos mecanismos de ayuda que en muchos casos acaban como trampas mortales para los que ingenua y confiadamente accedieron a estas supuesta “ayudas”.
Algunas cosas básicas deben ponerse en marcha, si de verdad se quiere ayudar a la recuperación del mundo rural:
1.     Dejar a las familias apoyarse con libertad. Resulta paradójico que los padres no puedan apoyar sin cargas tributarias a sus hijos e hijas, mientras que la administración si lo hace con vericuetos  burocráticos insoportables para los receptores.
2.     Facilitar los servicios básicos en igualdad de condiciones a los que se ofrecen en las urbes, especialmente vivienda, educación y sanidad.  La vivienda es uno de los mayores problemas en el mundo rural, bien por la mala calidad de las que están disponibles, bien porque se han catalogado por los propios vecinos como segundas residencias y se venden o alquilan como tal, o bien por reticencias culturales hacia los nuevos pobladores. Los ayuntamientos y administraciones en general, deben facilitar de forma decidida acceso a viviendas o a terrenos construibles, para pobladores del mundo rural. Y los vecinos deben abrirse más a los nuevos pobladores, son mirarlos como intrusos.
3.     Simplificación del sistema fiscal y reconocimiento de la economía informal y de truque y ayuda mutua, sin que sean considerados acciones ilícitas o ilegales. La maquinaria fiscal del Estado, no está diseñada en absoluto para fomentar el desarrollo rural sino todo lo contrario, cualquier actividad que no entre en los parámetros de la economía industrializada y formal es objeto de cuestionamiento, desde intercambios de productos del huerto hasta la ayuda mutua vecinal. Todo debe contabilizarse y tributarse con sus IVAs correspondientes. Un absurdo que mata la economía real, más sencilla y de intercambio.
4.     Normativas adaptadas al mundo rural y de la micro empresa rural. Los requerimientos sanitarios, comerciales, contables, etc. Para una familia que emprenda una pequeña actividad agrícola, ganadera, comercial o de otro tipo, está sometida a la misma normativa que una fábrica de mil empleados. Una forma muy efectiva de matar iniciativas por estrangulamiento.
5.     Acceso a telefonía móvil e internet, universal, estable y de calidad en todos los núcleos  de población. La nueva economía pasa por las comunicaciones, la brecha tecnología entre las grandes urbes con redes 5G y las rurales, (como desde donde escribo, que para mandar un correo hay que subirse a la torre de la iglesia), es la manera más clara de cerrar el futuro de los  pueblos.
6.     Integración de todas las medidas en un plan estratégico  de promoción del mundo rural, coherente entre las diversas administraciones públicas involucradas y basado sobre una amplia consulta y participación de los pobladores del medio rural,

Las subvenciones no son la solución; la eliminación de trabas, el sentido común, y la facilitación de servicios públicos en igualdad de condiciones a los ciudadanos urbanitas y a los rurales son las medidas que hay que fomentar desde lo público. Y por último y muy importante, quien asuma responsabilidades políticas en estos temas, que sean personas con experiencia directa de vivencia rural, y no burócratas de asfalto.


Fernando Almansa