miércoles, 25 de septiembre de 2019

Profesionales mejor que héroes


Profesionales mejor que héroes

Nuestro país es tierra de gestas heroicas y de mártires, al menos así me educaron a mí, y así sigue transmitiéndose a través de todos los canales posibles: escuelas, prensa, gobierno, etc.
Cambian los héroes y cambian los mártires según las épocas y el momento social, pero al final nos gusta el martirologio y el heroísmo más que la tortilla de patata.
Y no es que yo no tenga capacidad de admirar las grandes gestas que algunas personas son capces de realizar en momentos extremos, pero creo sinceramente que nos falta más vocación por la profesionalidad y nos sobra la estridente parafernalia y fanfarria del heroísmo y el martirologio.
Lo que no hacemos por profesionalidad lo queremos hacer por heroicidad. Y es que la profesionalidad es más costosa y menos brillante, es una carrera de fondo, una maratón que hay que recorrer cada día y en la que hay que superarse y mejorar sin parar, donde el aprendizaje continuo es una exigencia y el espíritu de superación personal una constante que queda en nuestro interior, sin ninguna vanagloria externa
El profesionalismo está presente en cada ámbito de la vida, y el heroísmo sólo aparece en oportunidades muy determinadas y ante unos pocos.
Pero un país no funciona con héroes sino con profesionales comprometidos día a día.
Cuando veo los homenajes a bomberos, militares, policia y algún otro colectivo como héroes, me pregunto si acaso no son profesionales que tiene encomendada una labor social, como la tienen los comerciantes, abogados, ferrallistas, periodistas o ingenieros.
Es cierto que algunas profesiones tiene más exposición al riesgo, y por ello requieren de una gran profesionalidad, como quien trabaja en tráfico, en andamios de gran altura o en una central nuclear, pero no por ello son heroes o heroínas; son profesionales, que en algún caso llegan a la heroicidad, como o puede llegar a hacer cualquier otro ciudadano o ciudadana en su ámbito de actuación.
Resulta paradójico este contraste entre al vocación cuasi universal española de “trabajar lo menos posible” y  el espíritu épico-heróico que domina gran parte de la sociedad; en medio nos dejamos la tan necesaria y discreta profesionalidad que es lo que hace que se funcione o no en un país. Y a este país aún que queda mucho por hacer para que funcione bien.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Pablito la está liándo parda


Pablito la está liándo parda
Dice Iñaki Gabilondo en uno de sus lúcidos comentarios, que las negociaciones entre Podemos y el PSOE, son una estafa a la ciudadanía; que se discute sobre lo instrumental y no sobre lo fundamental: las políticas progresistas. Y lleva más razón que un santo.
La vergonzosa actitud altanera de Pablo Iglesias y si bisoño equipo, dejan entrever la gran estafa a que están sometiendo a los millones de votantes que creyeron que dando su voto a Unidas-Podemos conseguirían mover al PSOE un poco más a  la izquierda y tener un gobierno progresista. Lejos de esto, la incompetencia negociadora de los equipos que se sientan a decirse “y tú más” en ambos lados, más la falta de responsabilidad política de Podemos, hará que vuelvan las “banderas victoriosas, al ritmo alegre de los de Aznar”, banderas de retroceso social, de aumento de brecha de clases, de patriotismo torero, de insensibilidad medioambiental, y de pura raza de macho ibérico.
Pablo Iglesias, Pablito, porque no da la talla adulta, está metiendo al país en un embrollo sin precedentes. Él que gusta de dar conferencias en voz grave y ceño fruncido, debería saber que hacer política no  es hacer retórica, sino provocar cambios positivos en la sociedad, y eso requiere saber cuando uno está en segunda fila, y tiene que acompañar a los de la primera, aunque sea con voz crítica, pero acompañar en definitiva.
Pablo Iglesias parece haber olvidado que los votos en las urnas, generan un contrato social, no sólo de índole moral, sino político y exigible, y que si él, no traga un sapo ahora, vamos a tragarnos cientos de ellos, todos y todas, unidas de la mano hasta hartarnos, cuando unas nuevas elecciones, con el hastío generalizado de los votantes,  dé la posibilidad a la derecha rancia del PP y ahora añeja con Vox y disparatada de Ciudadanos  de tomar las riendas de un país que tiene mucho pasado pero poco futuro, sobre todo si se atiende a la situación de las nuevas generaciones.
¡Pablito, la estás “liando parda” con nuestros votos!, rectifica ahora que estás a tiempo.

Fernando Almansa

Desprecio social sin pudor


Desprecio social sin pudor
Dice Iñaki Gabilondo en uno de sus lúcidos comentarios, que las negociaciones entre Podemos y el PSOE, son una estafa a la ciudadanía; que se discute sobre lo instrumental y no sobre lo fundamental: las políticas progresistas. Y lleva más razón que un santo.
La vergonzosa actitud altanera de Pablo Iglesias y su bisoño equipo, dejan entrever la gran estafa a que están sometiendo a los millones de votantes que creyeron que dando su voto a Unidas-Podemos conseguirían mover al PSOE un poco más a  la izquierda y tener un gobierno progresista. Lejos de esto, la incompetencia negociadora de los equipos que se sientan a decirse “y tú más” en ambos lados, más la falta de responsabilidad política de Podemos, hará que vuelvan las “banderas victoriosas, al ritmo alegre de los de Aznar.
Pablo Iglesias, está metiendo al país en un embrollo sin precedentes. Él que gusta de dar conferencias en voz grave y ceño fruncido, debería saber que hacer política no  es hacer retórica, sino provocar cambios positivos en la sociedad, y eso requiere saber cuando uno está en segunda fila, y tiene que acompañar a los de la primera, aunque sea con voz crítica, pero acompañar en definitiva. Pablo Iglesias parece haber olvidado que los votos en las urnas, generan un contrato social, no sólo de índole moral, sino político y exigible, y que si él, no traga un sapo ahora, vamos a tragarnos cientos de ellos, todos y todas, hasta hartarnos.
En La Rioja, a punto estuvimos de llegar a esta situación, que se corrigió in extremis. Ahora contemplamos el segundo capítulo: el premio otorgado a Raquel Romero con su importantísima, pero minusvalorada consejería, que se reparte entre Directores generales  desconocedores de la realidad social de La Rioja, y no muy expertos en la temática asignada. Personas cazadas al vuelo y recompensadas por el partido aunque sea sin ningún arraigo en nuestra comunidad, recién importados de la meseta, para hacerse cargo de temas tan sustanciales como Participación ciudadana, Derechos Humanos o Cooperación internacional; temas de gran calado moral y social, que requerirán de mucha humildad de los recién aterrizados directores, si quieren hacer una labor eficaz y mano a mano con el rico tejido social riojano.
Es cuestionable desde el punto de vista político y democrático, que no se hayan elegido personas con arraigo en nuestra tierra y en sus tejidos sociales; dice mucho de la poca visión política y participativa de Raquel, que en su primera medida excluye a los que llevan años involucrados en los grandes temas de La Rioja, para premiar a advenedizos con méritos de partido pero no más.

F. Jesús Almansa López

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Periodismo para bobos


Periodismo para bobos

“Spoon feeding” es una expresión inglesa equivalente a “darlo en cucharilla”, “darlo masticado” o en definitiva alimentar o hablar a las personas, como si de bebés se tratarán.
Mucha de la información que circula en los diarios de este país, ha caído en este tipo de “spoon feeding” o información para lelos. Y sino, abran las páginas de los diarios nacionales de mayor tirada y encontrarán titulares como estos: “las diez razones por la que tienes que comer legumbres”, o “las cinco ciudades que no te puedes perder”, o “tres argumentos por los que los ingleses no quieren ahora el Brexit” o “Las diez diferencias entre Pablo Iglesias y Pedro Sánchez”, o vaya usted a saber. Todo masticado, elaborado, clasificado y bien seleccionado, para que el pensamiento no sea un tormento sino un fluir en el embudo del pensamiento único y acabar todos diciendo y pensando igual. Dejar el análisis abierto para la reflexión, el debate y la aportación de nuevas ideas, ya no se lleva. Estamos en la era del “acomodamiento” de  ideas del “alineamiento” del pensamiento. La crítica, el pensamiento crítico, la divergencia de análisis, son molestos e incómodos, vamos evolucionando del “homo sapiens” al “homo mutis”.
Más grave aún resulta la escritura en los móviles que van registrando las palabras más comunes y se adelantan a nuestra escritura creando un pensamiento paralelo. Si quiero escribir, “qué majete”, quizá el móvil a media escritura me proponga: ”qué majo” y si no me resisto acabaré aceptando el lenguaje propuesto, reduciendo más y más mi vocabulario y sus ricos matices, cuando no intercalando dibujitos jeroglíficos. De seguir así escribiremos literarias frases como “querer comer patatas”,  o frases parecidas pero con dibujitos…. iconos o emoticonos como se dice ahora.
Yo me resisto a que me abran la boca y me digan lo que es mejor, lo que tengo que pensar y saber o como tengo que escribir, pero para gustos,….

Fernando Almansa