Carta a los Reyes
Magos
Queridos Reyes
Magos, como todos los años he tratado de ser bueno, aunque no sé si lo he
conseguido. En todo caso os pido que me traigáis muchas cosas, porque vosotros
sí sois buenos.
En primer lugar os
pido que ya dejéis de ser Reyes, porque sobran reyes y príncipes vagos y
moralistas en el mundo. Sobran casas Reales que no son reales. Monarcas que representan
un esquema absolutista, machista y patriarcal de sociedades inmaduras y
obsoletas. Reyes cazadores y militares, con armas a cuestas todo el día.
Queridos magos, os
pido que abdiquéis de vuestra condición real, que en todo caso algún día
alguien os atribuyó malintencionadamente, pues nada de real os atribuyen los evangelios.
Queridos magos de
oriente, también os pido que renunciéis a vuestra magia fantástica para quedaros en simple hombres;
hombres humildes que fueron a adorar a un niño pobre de un suburbio, de una
cueva. Hombres inteligentes y sabios, que supieron ver más allá del resplandor
de las estrellas, para interpretar un mensaje de radical revolución y cambo
social. Así que con vuestro permiso os
llamaré simplemente hermanos Gaspar Melchor y Baltasar, ni reyes, ni magos.
Queridos Hermanos
Gaspar, Melchor y Baltasar, os pido que sigáis dando prioridad a lo más
pequeño: a los niños, que son lo más grande de nuestra sociedad. A los pobres,
que son el exponente máximo de nuestra miseria social y de nuestro deber moral
de construir una sociedad mejor a partir de la lucha diaria por la justicia
social.
Queridos hermanos,
dejadme que os llame también hermanas, no es que crea que no tenéis el sexo
bien definido, es que estoy seguro de que en el portal de Belén además de vosotros
y los pastores, hubo una multitud enorme de mujeres que asistieron al parto,
cuidaron del niño y de María, y probablemente dejaron fuera de la cueva a José. Mi querido José
siempre tan silenciado, tan observador, y humilde. Todas estas mujeres que no
salen en las primeras escenas del Belén, pero saldrán en los momentos de la muerte en cruz de este niño y en su posterior
resurrección, seguro que estaban allí y como vosotros y con vosotros Gaspar, Melchor y Baltasar,
hubo muchas mujeres.
Queridas hermanas,
os pido también que como cantaba Isabel a María, en este nuevo año que empieza se
derribe a los poderosos, a los chorizos, a los políticos deshonestos, a los
mentirosos institucionalizados, a los obispos infieles, a los presidentes
ineptos, a los banqueros ladrones, a los injustos directivos, y a toda la
escoria que flota en lo más alto de la sociedad. Y en cambio los humildes, los
que sufren la crisis, el desalojo, los desahucios, el paro, la guerra, el
hambre, la migración forzosa, triunfen en la revolución de la justica que ya no
puede esperar más.
Por último hermanos
y hermanas me pido, os pido que caigamos en la cuenta que no hay reyes, ni
magos, que somos todos y cada uno de nosotros los que hacemos la magia y los
que administramos la justicia, con nuestras obras de cada día.
Queridos Reyes
Magos, os prometo que el año que viene seré mejor.
P.D.: No os olvidéis
de traer la Paz