viernes, 31 de agosto de 2012

Indignado desde Haití


Indignado desde Haití
Escribo estas líneas desde Puerto Príncipe, capital de Haití, un país desolado por la injusticia estructural desde su nacimiento, desde los Duvallier, desde las invasiones Norteamericanas, desde las inundaciones y el terremoto de 2010, desde el cólera posterior, desde la sequia, desde la arrogancia de la comunidad internacional; la que quiere imponer y la que no sabe cooperar.
La pobreza es el no-pan nuestro de cada día, a esta pobreza se añade una vulnerabilidad climática extrema, el cambio climático se siente como siempre en los más pobres y es que a perro flaco todo son pulgas.
Indignado escribo, de ver que el sistema imperialista, consumista, depredador de la naturaleza agrava la vulnerabilidad de los más pobres entre los pobres.
Hoy en día aún las calles están llenas de escombros tras el terremoto, y unas cuatrocientas mil personas se cobijan entre lonas, cartones y chapas horadadas. Los coches de gran cilindrada de tantas agencias internacionales recorren las calles con arrogante velocidad, las mujeres en las aceras venden unos tomates, unas zanahorias,.. un hombre anciano me ofrece un periódico,.. me pregunto ¿Cuánto podrá ganarse al día?. Accedo a que un limpiabotas me limpie los zapatos, siempre he odiado esto, pero es una forma digna de que se gane dos dólares.
La ciudad contaminada al máximo, el modelo consumista hace que casi todo se venda en envases que no se pueden reciclar, casi todo es importado de Estados Unidos.
Hay que cambiar el modelo, un modelo estúpido, necio, en manos de cuatro mangantes que arruinan a Haití, y a España, que hacen más vulnerables a la población de Puerto príncipe, y a los habitantes de Pozancos en Guadalajara, que les quitan el agua que no les pertenece ni a ellos ni al usurpador, sino a la madre naturaleza que nos lo da a todos.
Malditos hijos de… . Pobres putas…, malditos canallas.
Indignado, por Haití, por el Sahel, por los abusos de duques y reyes, por los recortes sociales, por el robo del agua del subsuelo de Pozancos, , ¡indignado!.
Fernando Almansa

sábado, 11 de agosto de 2012

POZANCOS:“y también la lluvia”


POZANCOS:“y también la lluvia”


Para quienes no hayan visto la película de Itziar Bollaín “ Y también la lluvia”, les recomiendo que la vean, un relato dramático y real sobre los deseos de apropiarse del agua en Bolivia, privatizando incluso el agua de la lluvia.
Pero si no pueden verla, pueden aproximarse a una versión del problema en edición alcarreña, con acercarse al pueblo de Pozancos pedanía de la ciudad de Sigüenza.
El valle de Pozancos-Ures es un precioso valle rico en agua como el propio nombre de Ures indica en lengua Vasca, pues fueron unos monjes vascos quienes fundaron el pueblo. La centenaria fuente  de Pozancos, de curioso diseño sobrio y señorial ha sido hasta hace unos meses una fuente abundante y de calidad, de la que no sólo bebían los lugareños sino donde repostaban vecinos de toda la comarca.
A los pies de la Iglesia, que otrora albergara joyas del maestro de Pozancos y hoy expuestas en el museo diocesano de Sigüenza, hoy la fuente ha dicho adiós y ha derramado su última lágrima. La razón, la vienen denunciando activamente los vecinos de Pozancos: aguas arriba un propietario de una finca de recreo, aplicando métodos más propios del Conde de Romanones que de los tiempos que corren, ha perforado pozos de gran de profundidad  y sangra la capa freática hasta el límite, para regar copiosos prados de césped que ha instalado alrededor de la  casa a la que ha amurallado como si de un castillo se tratará. Amén de otras acusaciones de apropiaciones de monte público etc. que están en curso, el agotamiento de la vena de agua, es un ejemplo del abuso que se está dando en nuestro país donde magnates y señoritos parecen ajustar la ley y uso a su medida sin que la maquinaria administrativa sepa  o quiera hincarles el diente. Pozancos puede ser el botón de muestra de lo que está pasando a pequeña y gran escala en todo el país donde el caso Gurtel, el caso Bankia, Urdangarín etc., parece que dan vueltas sin que la justicia más básica se haga efectiva.
Pero en el caso de Pozancos se junta de  forma “ejemplar”, la ambición, el desprecio a la naturaleza y sus recursos más básicos como el agua y la tierra, el desprecio a los derechos comunitarios milenarios y finalmente la parálisis de la administración, sea del Ayuntamiento Seguntino, del Ministerio de Medio Ambiente y del Registro catastral, hacen que al final ante las maniobras de algunos “espabilados”, haya mil razones para justificar que la fuente centenaria de Pozancos se haya secado, mientras bombas sumergibles riegan praderas de césped sin contemplación, para recreo de unos pocos.
Algo va muy mal en este país; algo va muy mal en las administraciones que miran a otro lado. Las voces del pueblo de Pozancos deben ser escuchadas por que hablan del agua y de la justicia.

Fernando Almansa

sábado, 4 de agosto de 2012

Economía real y Gobiernos irresponsables


Economía real y Gobiernos irresponsables
La llamada crisis financiera, es  una consecuencia inevitable de un modelo económico especulativo basado en una economía irreal, de manejar lo que no se tiene y atribuir valores a lo inexistente.
La monetarización de la economía llevada al extremo del absurdo, ha hecho que el dinero deje de ser un elemento de respaldo real de la economía verdadera para convertirse en un valor en sí mismo sin más respaldo que el que los mercados especuladores quieran darle. Por eso no es de extrañar que todas las medidas que se están tomando queriendo resucitar a la economía real, no funcionen pues se hacen dentro de un sistema de economía ficticia especulativa.
El Gobierno de España y las autoridades europeas están demostrando estar a años luz de la realidad social y económica de España. Mientras se tomen medias exclusivamente orientadas a satisfacer a los llamados mercados internacionales, y la clave esencial sea el ajuste presupuestario mediante el recorte de gasto en todos los frentes sin criterio social alguno, y el estrangulamiento con la subida impositiva con el afán recaudatorio; la economía real se irá asfixiando cada vez más y los presupuestos nacionales se irán ajustando levemente mientras merman desmesuradamente.
Por eso ya ha llegado la hora, quizá más por necesidad que por razonamiento, de volver a una economía real basada en el intercambio de bienes y servicios tangibles, reales, medibles, comprobables y efectivos, dejando de lado la economía de la especulación del consumo gratuito como motor del crecimiento y del derroche sin sentido.
Naturalmente los Estados modernos  y sus gobiernos neoliberales, no quieren ni oír hablar de esto, pues todo el sistema se ha ido montando sobre la base de controlar todas las etapas  de cualquier actividad productiva o servicio y recargarlo de impuestos directos e indirectos hasta la saciedad. Cualquier economía real, tan sencilla como la ayuda mutua, el intercambio directo de bienes o servicios, queda al margen de esta lógica impositiva presupuestaria y monetarizada.
Obviamente que para levantar el país hacen falta ingresos comunes, pero por encima de eso hace falta que cada familia, cada persona pueda vivir de su trabajo y sentir que su trabajo es digno y tiene un valor y reconocimiento social y económico. El mensaje de no hay trabajo, ni lo habrá es falso. No hay trabajo del tipo que el gobierno necesita, pero entre criar legiones de parados o tener a la población en una economía real realizando cosas útiles social y personalmente, no hay duda que hay que optar por lo segundo, y entre tanto depurar a tanto mangante que al amparo de lo público han arruinado el país y ahora lo vuelven a hacer con recetas de estrangulamiento económico.
Hay que volver a la base de la economía y no pretender que el modelo liberal se regenerará en sí mismo; no lo hará. Hay que recrear los fundamentos del mercado, que no son otros que el intercambio de valores reales tangibles y en tiempo real. Los mercados bursátiles deben ser reformulados de arriba a abajo y los jugadores de ingeniería financiera deben dejar paso a nuevos planteamientos, con base más humana, solida y real.
Fernando Almansa