jueves, 26 de marzo de 2020

Echarse a un lado y dimitir a tiempo.

Echarse a un lado y dimitir a tiempo.
Es tiempo de unir esfuerzos, de remar en la misma dirección y dejar el análisis de responsabilidades técnicas y políticas, para más adelante; para cuando cese “la peste” que nos invade por doquier. Así se expresan la mayoría de políticos y comentaristas en estos momentos de guerra mundial y duelo internacional.
Nada más lejos de la verdad, de lo oportuno. A nadie se le ocurriría remar en un barco en el que el capitán duerme, o no sabe, o se ha quedado mudo. Lo urgente sería apartar al inoperante y colocar alguien al frente con conocimiento, sentido profesional, y responsabilidad, sin que medien otros intereses, más que el del bien común y el buen hacer.
Llevo más de 35 años de vida profesional en el mundo humanitario internacional, en muchas organizaciones existe el principio de “step aside” que se aplica cuando llegan grandes crisis humanitarias. El principio de “step aside” vendría a ser un “échate a un lado”, es decir, si la persona que está al frente de un programa, o de una responsabilidad regional, no reúne las competencias necesarias para lidiar con una crisis  humanitaria de gran envergadura, se aplica de forma inmediata y pre-acordada, un “step aside”, esto es, se le aparta del cargo y se pone al frente a una persona más cualificada para liderar la respuesta humanitaria y conseguir que se salven vidas de forma eficiente, que es de lo que se trata.
Aquí en España y en concreto en varias Comunidades Autónomas, hay que pedir urgentemente muchos “step aside”, o en términos políticos dimisiones urgentes, ahora que se hunde el barco, para intentar que no naufraguemos todos, o casi todos en él, por pura incompetencia.
Durante décadas nos hemos acostumbrado a que los políticos actúen como “sabelotodo” de verborréica presencia, pero en estas horas críticas, la farsa no se aguanta más, no se debe aguantar.
Desde aquí pido responsabilidad, échense a un lado todos los inoperantes, los que decían que podían y ahora no saben ni pueden, y dejen que personas dedicadas y con conocimiento, intenten salvar vidas, desde la toma de decisión política y técnica responsable y no solo desde el heroísmo de algunos profesionales en la primera línea de frente.
Desde la Comunidad Autónoma de La Rioja, desde donde escribo, grito: ¡échense a un lado ya!; y si no lo hacen ahora, deberán hacerlo con mayor carga de responsabilidad moral y quizá penal en el futuro.

Fernando Almansa López

Asesor Humanitario Independiente

martes, 17 de marzo de 2020

Hora de cambio radical social

Hora de cambio radical social
La crisis provocada por la pandémica del COVID-19 o Coronavirus, no tiene precedentes en la sociedad española, ni a nivel mundial. Ya se ha dicho repetidamente, es una crisis total en lo sanitario, en lo social, en lo político e institucional y muy especialmente en lo económico.
Todo se ha visto trastocado: la cotidianidad laboral y social; la economía de las familias y de las empresas. El Gobierno está tomando medidas, ahora de gran calado; tarde muy tarde y de forma parcial y sin congruencia; solo a partir del real Decreto del 17 de marzo se empiezan a tomar medidas más integrales y congruentes, y que aunque llegan tarde, bienvenidas sean.
El día 15 de Marzo, llegué a España desde Asia, vía Barajas; al llegar, ni un aviso, ni una media para controlar temperatura a los pasajeros, ni medidas para distanciar las colas en el paso de pasaportes, etc., ¡Nada!. No se trata de que el Gobierno dicte todo, sino de que todas las autoridades, todas las instituciones y ciudadanos se tomen en serio la gravedad del asunto.
Ahora, el ejército y la policía, alcanzan protagonismo total, junto al cuerpo médico que ya parece pasar a un segundo plano.
En España, tenemos una batería enorme de cuerpos armados; armados con armas diseñadas para matar, y que en grandes crisis hay que reconvertir para asumir funciones de protección social que no requieren armas de matar sino de vida y convivencia.
Las costumbres y reglas de higiene, de vecindad, de trabajo, de uso de tecnologías de la información, de convivencia social, de espacio personal, de higiene mental, de efectividad institucional …; todas ellas están cambiando y cambiarán aún más a medida que pasen los largos días que quedan por delante.
El presidente del Gobierno, insiste en que esta crisis es temporal y pasará, así lo creo yo también, pero las secuelas, no serán temporales, me temo, sino permanentes. Tampoco será temporal, la crisis medioambiental que también se acerca, y que tendrá también unas consecuencias devastadoras y probablemente apocalípticas.
Sólo hay una vía posible: diseñar y comprometerse con un cambio radical del modelo social. Cambiar el modelo de consumo, el modelo de producción, el modelo de relaciones sociales y laborales, revisar a fondo las razón de ser de todas y cada una de las instituciones. Avanzar urgentemente hacia una sociedad, más viable, más lógica e inteligente, con menos armas y menos ejércitos, y con más servicios sociales de sanidad, educación y bienestar; respetuosa con su entorno y con la dignidad de todos los seres humanos y de toda la naturaleza.
Es hora de que todas y todos planteemos ya y con urgencia un modelo social radical, sin reyes, ni héroes, sino con personas comprometidas con las personas, con una base de cariño y respeto y no de coercitividad individual o social.
Es la hora del cambio radical social y personal.


Fernando Almansa