¿A por quién van?
Los gritos de algunos, no pocos, exaltados
despidiendo a guardias civiles camino de Cataluña al grito de “ a por ellos”,
es la imagen más triste y menos patriótica que se haya podido ver en este país
de autoritarismo y aún panderetas, desde hace décadas.
¿A por quién?, ¿Quién va a por quién?. Es un odio
ancestral contra todo el que opine diferente o manifieste sus ideas o cultura,
en los límites de la norma. Este es el país de la Norma, que no la ley por
mucho que los políticos del PP y su gobierno se empeñen en llamar Ley, lo que
en realidad es pura norma, orden y obediencia cuartelaría. Sin duda un legado
fuerte de un régimen autoritario que aun sobrevuela España en todas
direcciones.
¿A por quién debe ir la Guardia Civil, los policías
Nacionales, las tanquetas antidisturbios?, ¿a por los que violentan la
justicia? ¡Eso se hace que menos ruido!; o ¿a quienes simplemente quiere
expresar una opinión, sin mayor bronca?.
Este Gobierno cuyo presidente es maestro en
redondear frases del tipo “lo sensato es volver a la sensatez y el sentido
común porque es lo sensato”, está
instalado en la estupidez de la fuerza porque ya no sabe usar la razón.
Si la mitad de los catalanes quieren otra forma de gobernarse,
no cambiarán su opinión con miles de antidisturbios en sus calles, más bien la
reafirmarán,
Si hay quien quiere irse de lo que hoy es España,
no se le retendrá al grito de a por ellos, más bien ante el grito persecutorio
la reacción lógica y ahora sí sensata, será salir corriendo lo antes posible.
No se confundan, el problema no es la CUP, ni Mas
ni Puigdemont, esos son solo piedras en el zapato de la política estatal, como
tantas otras piedras hay; el problema es
que la sociedad catalana no encuentra un espacio fraternal y cómodo en el conjunto
del estado español y lo está expresando como se les deja o no deja.
Pero más aun son muchos los que desde diversos
puntos de esta España maltrecha no encontramos nuestro espacio ciudadano, porque
como digo aquí queda mucho de tufo autoritario, burocrático y represor; pero
los Catalanes han cuajado en su identidad su inquietud y aunque divididos en
opiniones diversas están” fards de tanta barrera a la llibertat d’expresió!
“ Eso se entiende.
Por cierto al Gobierno le pregunto cuánto me va a
costar este despliegue absurdo de fuerzas estatales en Cataluña; y hablo de
dinero, porque no quiero ni pensar que una bala de goma deje tuerto o algo peor
a ningún compatriota catalán o no catalán.
¿Cuántos Euros?, porque ya me duele el bolsillo de
rescatar bancos podridos, tapar déficits absurdos y gastar en seguridad innecesaria,
mientras no hay dinero para dar trabajo a los parados, ni acoger refugiados.
Ustedes huelen a falta de Libertad y de Justicia
por todos lados.
Fernando Almansa López.