El Manzano podrido
A vueltas con la corrupción los políticos se desgañitan
diciendo que las manzanas podridas deben ser apartadas del cesto; que la mayoría
de los políticos son honestos, que son casos aislados lamentables.
¡Cínicos!, si algo es evidente a estas alturas, es que
todos estos chorizos, canallas, hijos de perra, no son sino parte de un sistema
que se engrasa día a día desde instancias superiores.
Como puede el Partido Popular decir que son casos aislados,
cuando tienen en la cárcel ministros de economía, Tesoreros, Secretarios Generales, Vicepresidentes
autonómicos y un sinfín de otros cargos y decir que son manzanas aisladas. Son
parte de un sistema, son las puntas del iceberg que asoman, porque estas tramas
corruptas no funcionan sin un sistema que lo sustente.
La corrupción es lamentable y más aun cuando los niveles
de pobreza en España han batido todos los records desde la posguerra, y los
ricos son más ricos que nunca, y no precisamente por su trabajo ni por su contribución
social.
Estos “padres putones de la patria” que se han lucrado a
nuestra costa, mientras nuestros jóvenes no tienen empleo, mientras cientos de
miles de familias han sido desahuciadas por canallas como Blesa o Rato mientras
sellos perdían el control con nuestro dinero en clubs nocturnos.
Mientras millones de familias han traspasado el umbral de
la pobreza y Cáritas de ha multiplicado
para poder atenderlos. ¡canallas!.
Pero aun más vergonzoso si cabe aun, es verles mentir con
total naturalidad, el clan Pujol, “padres casi heroicos” de la patria catalana,
traicionada al máximo, no solo en sus robos sino en el mentir de décadas y décadas
de presidencia de la Generalitat. ¡Qué bien mienten los Pujol!, y Granados,,
y no parecen quedarse lejos Aguirre, o
De Cospedal, que no saben nada de nada y se apartan de la chusma a la que bien conocían,
y ya les juzgan sin juicio, porque saben
de qué percal hablamos.
Urdangarín huido de la justicia con beneplácito real se
refugia en la sacrosanta Suiza que ha dado cobijo a tanto ladrón, y ahora disfruta
de estar en un segundo plano.
Rajoy dice “I’m sorry” con frialdad británica mientras la
calle clama justicia y limpieza.
La revolución ya está en la puerta, no tiene ni debe ser
violenta, pero debe ser radical, si al Papa Francisco por defender los derechos
de los sin tierra le llaman comunista, a mi por defender la justicia más
elemental de sentido común llámenme revolucionario radical.
Fernando Almansa