miércoles, 30 de noviembre de 2011

Economía para todos… casi todos

Economía para todos… casi todos

Cuando nos enseñaban a multiplicar fracciones, nos decían que un medio por dos era uno. Y parece que está fórmula tan básica es la que se aplica actualmente en nuestra economía, la mitad de gasto social por el doble de impuestos, y así todo da uno.

Así es, el doblete en los impuestos, no consiste en incrementar los ya existentes, sino que se cobra dos veces lo mismo pero con formulas sibilinas, para ver si cuelga.

Para muestra un botón, se avisa que se está considerando la posibilidad de que haya que pagar por usar las carreteras normales. Y claro, el enunciado no es correcto, debería decir: “se está considerando que los incautos ciudadanos paguen dos veces por usar las carreteras”. Y es que mientras no se demuestre lo contrario, todas estas carreteras ya las hemos pagado o estamos en ello. Se han pagado con presupuestos públicos, que se nutren de nuestros impuestos; nada pequeños sea dicho de paso. Por eso, que no nos digan que se va a tener que pagar, sino que se va a cobrar dos veces.

Lo mismo cuando empiezan hablar de pago de servicios sanitarios u otros.

Pero el agujero hecho por el derroche y la corrupción política y la avaricia de los tiburones financieros, es tan grueso, que hay que sacar dinero de cualquiera que se deje.

Y si nos lo han de sacar a punta de pistola, ¿qué haremos?; pero por favor, que no nos vendan la moto. Los ciudadanos de a pie, los honrados ya hemos pagado y pagamos a diario los servicios públicos que usamos, nadie nos los ha regalado. Otros sí que han chupado del bote hasta vaciarlo.

Fernando Almansa

martes, 22 de noviembre de 2011

lunes, 21 de noviembre de 2011

¿Para qué votar en provincias?

¿Para qué votar en provincias?

Si Vd. vive en una provincia española de tamaño poblacional medio o pequeño y sin un gran partido nacionalista, probablemente Vd. Sólo tiene dos opciones reales a las que votar: PP o PSOE, vamos… como en los aviones: chicken or beef?... no se le ocurra pedir otra cosa.

Sí; no es broma, en Guadalajara, en estas últimas elecciones de 2011, los escaños se han repartido igual que en 2008 e igual que en 2004 y siga hacia atrás; 2 escaños para el PP y uno para el PSOE, a pesar de que el reparto de votos de 2011 es sustancialmente diferente de los años anteriores.

En La Rioja ocurre algo parecido; entre PP y PSOE se han repartido los cuatro escaños en todas las elecciones, ignorando los miles de votos que han ido a otros partidos.

Y si quiere saber más, sepa que el bipartidismo PP-PSOE lleva instalado tres décadas en provincias como Soria, Teruel, Cuenca, Cádiz, Granada, Cáceres, Salamanca, Valladolid, Burgos, Palencia, León, Orense, etc., etc. y así la gran mayoría de provincias españolas.

Gracias a la ley d’Hont y al sistema de división territorial, si Vd. tiene un pensamiento político diferente al PP o al PSOE, empadrónese en una gran ciudad donde sus votos sumen con otros miles de ciudadanos con ideas propias, migre a Madrid, a Barcelona, Sevilla o Valencia, no se le ocurra ir más allá. O vayase al territorio correspondiente de su afán nacionalista.

Ser de IU, UPyD, por un Mundo más Justo, Equo etc. etc. es inútil; da igual que hayan sumando cientos de miles de votos, si su voto es “provinciano”, no vale para nada, ni valdrá para nada, porque ser de provincias es lo que tiene, hay que ser formal y seguir alimentando la división de las dos Españas, que así todos sabemos si eres azul o rojo, bueno o malo.

Algunos se asustan de que Amaiur haya conseguido 7 escaños con apenas un 1,37% de los votos, mientras que IU con un 6,92% de los votos tiene 11 escaños, o el PP que con 6 veces más en números de votos que IU, obtiene 17 veces más en número de escaños que IU.

¿Puede alguien defender que “cada hombre un voto” con este mecanismo de asignación de escaños es un sistema realmente democrático?.

Pero mientras los grandes partidos sigan llevándose todos los votos que caen fuera del bipartidismo en la gran mayoría de provincias españolas, esto no cambiará.

Fernando Almansa

domingo, 20 de noviembre de 2011

Un mundo injusto y absurdo

Un mundo injusto y absurdo

Oí decir al historiador Olalla, que estamos creando un mundo no sólo injusto sino además absurdo. Frase contundente que refleja el gran drama social que vivimos a nivel mundial. Por si no nos bastaba con ser “malos” (injustos) somos “tontos” (absurdos).

Cuando yo era chicho, desde luego decir a alguien que era malo y tonto, era en realidad lo peor que se le podía decir; dejando de lado los estridentes recuerdos y defecaciones a la familia ajena.

Y creo que Olalla tiene razón, un mundo inmoral y un mundo estúpido es el aire en el que respiramos y nos movemos. ¿Cómo salir de él?, ¿Cómo modificarlo?.

De entrada, me permito sugerir, desenmascarando a todo a quien justifique lo absurdo y lo injusto, dejando de aplaudir complacientemente, o por supuesta cortesía, a los papanatas que nos han llevado a esta situación, con el beneplácito explícito o implícito de casi todos nosotros.

Los politicastros profesionales, aquellos que han falsificado la política original, que la han convertido en un sucedáneo malo y contaminante deben ser pasados por la guillotina moral del pueblo, y ser condenados en justicia a reparar los daños causados.

Los financieros y banqueros, que han querido hacernos creer que el crecimiento ilimitado no sólo es posible sino necesario para el bienestar de la sociedad. Los publicistas irresponsables que han apoyado las teorías del consumo creciente, y han generado la convicción de que somos consumidores y no ciudadanos, y que valemos en tanto en cuanto servimos al “mercado”. Aquellos funcionarios de las arrogantes Comisión Europea, Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional y todas sus entidades asociadas que insisten en satisfacer y aplacar las demandas del “mercado” (léase especuladores), por encima de los derechos de la ciudadanía.

Aquellos que abrazaban a Gadafi y ahora lo asesinan, aquellos que apoyaban al corrupto Berlusconi, y ahora lo defenestran por razones de mercado, no de moral. A todos aquellos que miden con doble vara.

En fin, a todos aquellos que ha olvidado que la dignidad del ser humano es la razón última de nuestra sociedad, el centro de la Creación, en medio de una naturaleza admirable y respetable. A todos aquellos que ya han olvidado la filosofía, sea la griega de Platón o la alemana de Hegel, y ahora solo ven la banca rota griega y la soberbia económica alemana. A todos ellos, hay que ignorarlos, ni escucharlos, ni votarlos, ni adularnos, y donde toque llevarlos ante la justicia.

Hay que volver a lo básico y esencial y escuchar y apoyar a quien lo defienda.

La vida es más sencilla de lo que “económetras” y politiquillos quieren hacernos creer. Son ellos los que nos han complicado la existencia. Para ellos su mundo absurdo; para nadie un mundo injusto.

Fernando Almansa

lunes, 7 de noviembre de 2011

Yo no vi el debate

Yo no vi el debate

Yo, como tantos millones de españolas y españoles, no vi el debate entre Rajoy y Rubalcaba. No lo vi porque es indigno que se atribuyan la única representación del pueblo. No lo vi porque son los mismos perros con los mismos collares. No lo vi porque casi treinta años de alternancia entre PP y PSOE han demostrado que son lo mismo y que sus palabras se las lleva el viento.

No lo vi porque han ninguneado a la ciudadanía. No lo vi porque sus gobiernos central y autonómicos ha dilapidado las arcas públicas y han dejado el Estado al borde de la ruina. Y porque los cinco millones de parados son una razón suficiente para darles la espalda y porque carecen de verdad y credibilidad. Porque no han hecho lo que prometen, porque la indignación de millones de personas no se arregla con ninguno de sus gobiernos, sino con una participación más amplia y plural, más sumando y menos restando, más cooperando y menos compitiendo.

No lo he visto porque me revientan los shows y la politotecnia, que más tiene de pirotecnia que de política. No me importa lo que digan, porque sus palabras hace tiempo se ahuecaron, sus ideas son estribillos pesados e insulsos, sus propuestas se contradicen en el día a día: “pagar la sanidad con el tabaco, mejorar las prestaciones sociales quitando las pensiones, asegurar la educación desmantelándola”, etc. etc..

Pertenecen a una estirpe vieja y anquilosada con oídos sordos a la calle y sonrisas listas a las cámaras.

Ni los oigo, ni los votaré porque hablan de peleas y de ganar, cuando lo que hace falta es reconciliar, unir y ayudar.

No los votaré porque han secuestrado el esfuerzo de millones de ciudadanos que creen en la democracia real y no en la parodia parlamentaria a la que nos tiene tan acostumbrados.

Ni Rajoy con su “mire Vd.”, ni Rubalcaba con su “créame “ van a conseguir ni que les mire ni que les crea, porque ni son creíbles ni admirables.

Y por acabar, no les he seguido en su precioso debate, porque es inaceptable que la televisión pública diga cosas como “los dos candidatos a la Moncloa” técnicamente incorrecto e ilegal, cada cabeza de lista que concurre a las elecciones es candidato a la Moncloa. La hora del voto útil ya pasó, ha demostrado ser inútil a lo largo de tres décadas y ha sido un elemento eficaz de constreñir la democracia plural a un bipartidismo vergonzante.

Hay muchas más opciones que escuchar y votar, mejor escuchar aires frescos que rechinares de viejas máquinas cansinas.

Fernando Almansa