jueves, 5 de noviembre de 2015

Aznar pida perdón por apoyar la invasión de Irak

Señor Aznar, ahora que el expresidente  del Reino Unido, Tony Blair ha reconocido públicamente que tomo la decisión de la invasión de Irak con información errónea y ha pedido por ello perdón, Vd. debería no solo pedir perdón por basarse en informaciones falsas sino por haberlo hecho en contra de la grandísima mayoría de la voluntad del pueblo español, y sobre todo por el sufrimiento que dicha intervención militar provocó en todo el mundo y sigue provocando.
Le pido que públicamente pida perdón y que con su actual patrimonio personal colabore en el alivio del sufrimiento  los cientos de miles de victimas de aquella invasión militar. Al mismo tiempo que renuncie a su salario vitalicio presidencial y lo destine a alguna organización de ayuda a las víctimas.

sábado, 13 de junio de 2015

Un rey sin pulso

Un rey sin pulso
La revocación del título de duquesa de Palma a la infanta Cristina, por parte de Felipe VI ha sido alabado por numerosos medios de comunicación, como un hecho loable y ejemplarizante de moral en la vida pública y en la Corona. Algo digno de un rey coherente y ético.
A mí me parece todo lo contrario, me parece que Felipe ha patinado por el tobogán de la rabieta y de la insensatez. Pero peor aún me parece que éste hecho de rabieta fraternal lo pretenda llevar al ámbito de lo moral.
Si Felipe quiere dar ejemplo de buenas conductas, podría haber empezado por hacer algo social y comprometido hace años, en lugar de estar viviendo una vida muelle sin ningún tipo de implicación social. Ahora quiere remediarlo con alta pose, seria barba y discursos engolados con abundante salpicadura de moralina en cada párrafo.
Es tarde Felipe, llegas tarde, tu trayectoria te precede. Cristina a quien no defenderé yo, es la única de la real familia que junto a la Reina Sofía pueden acreditar en lo personal, haber demostrado una sensibilidad social, cosa que Felipe jamás mostró.
El hecho de la revocación del título de Duquesa es además un acto ofensivo a la familia. Aunque el hecho fuera anacrónico, ese título era un regalo de un padre a una hija el día de su boda, quitarle el título, ¿mejora la imagen de la corona?, no; me temo que empeora la imagen de autoritarismo, falta de pulso y desprecio hacia su padre aun vivo y a su hermana.
Escribo contracorriente pues es bonito y fácil el seguidismo de  los medios de comunicación y soñar con reyes impecables que quizá algún día sean declarados santos; pero me temo que a Felipe VI, su carácter débil le lleva a hacer acciones inoportunas e inoperantes pues no consiguen su fin pretendido. En fin de una vez por todas viva la República , la que Felipe alaba cuando va a Francia y la que ignora cuando está en casa.


Fernando Almansa

viernes, 13 de marzo de 2015

¿Políticas de austeridad o de injusticia?

¿Políticas de austeridad o de injusticia?
No deja de oírse en los medios de comunicación frases como: “hay que aplicar políticas de austeridad”, o “las políticas de austeridad no funcionan,…”
A veces estas frases incorporan la palabra recortes. “debemos seguir aplicando políticas de austeridad y recortes…
El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, da unas definiciones de austeridad  un tanto “pobres” sino austeras: “Cualidad de austero. Mortificación de los sentidos y pasiones.
Y sobre la palabra  austero indica en sus dos primeras acepciones: “Severo, rigurosamente ajustado a las normas de la moral” Y  “Sobrio, morigerado, sencillo, sin ninguna clase de alardes.”
Las definiciones filosóficas y religiosas de la austeridad son algo más ricas, que no ampulosas. La austeridad es una virtud por la que las personas viven conforme a lo estrictamente necesario para una vida digna; sin ningún tipo de exceso y posesión superflua. La austeridad hace referencia a una vida sencilla y en humildad, usando los recursos disponibles de forma plenamente consciente y sólo para satisfacer las necesidades reales del ser humano.
Muy lejos están las definiciones de la real academia cuando dice  “rigurosamente ajustado a las normas de la moral” o al concepto filosófico más ampliamente definido aquí.
Cuando los políticos hablan de políticas de austeridad, en realidad no se refieren al virtuosismo de ajustar los recursos a las necesidades más esenciales del ser humano, sino exactamente todo lo contrario, satisfacer la demanda de los mercados, o incentivar el consumo de quienes más tienen, pasan por delante del deber de satisfacer las necesidades más básicas, como la vivienda, la alimentación, la protección de las personas dependientes o la educación.
Me indigna cuando veo que la virtud de la austeridad se usa para ocultar la inmoralidad de la injusticia que subyace bajo las políticas que en España y muchos países se están aplicando por mandato de los oligarcas que controlan las finanzas mundiales y las instituciones envueltas en un caramelo frágil de democracia.
La Austeridad es una virtud a ser practicada individual y colectivamente;  el recorte de derechos es una injusticia e inmoralidad a ser erradicada.
No confundan los términos para encubrir toda la porquería e injusticia que las Instituciones están echando encima de la ciudadanía.


Fernando Jesús Almansa López

domingo, 8 de marzo de 2015

Homenaje a Juan Luis Herrero Del Pozo

Homenaje a Juan Luis Herrero Del Pozo
Con motivo de los veinte años de las movilizaciones del 0,7%
(por Fernando Jesús Almansa López)

Conocí a Juan Luis,  en 1969 en Túnez, él era misionero “Padre Blanco”, yo un niño que vivía allí con mis padres y hermanos.
Juan Luis visitaba nuestra casa frecuentemente. Recuerdo vivamente que a pesar de mis cortos nueve años, Juan Luis me impactó en aquel entonces. Recuerdo los debates profundos con mis padres, recuerdo que al confesarme con él, (como sacerdote que era) jamás me impuso una penitencia sino que me planteaba retos y me estimulaba a ser mejor.  Aquello me hizo ver, ya desde niño, que la religión no era una sarta de letanías sino un compromiso profundo de mejora personal y social.
Recuerdo la anécdota de un día que vino a comer a casa y mi madre me pidió que igualara un mal cortado queso para ofrecérselo a Juan Luis de forma presentable; casi acabé con el queso en mi afán igualador,  (cómo hacen hoy muchos políticos que dicen recortar para igualar pero se lo comen todo ellos). Y recuerdo las carcajadas de Juan Luis, su amplia sonrisa y su exigencia intelectual en el debate, del que yo apenas vislumbraba algo.
¿Quién es Juan Luis Herrero?
Juan Luis es un trabajador infatigable, un gran pensador, un teólogo profundo, un filósofo agudo, un escritor valiente, (de ello da testimonio su libro “Religión sin Magia”).
Juan Luis es un  auténtico  militante político, un verdadero “Zoom Politikum” aristotélico.
Juan Luis en una palabra es un “arremangao” de la justicia social, que se atreve con todo y puede con todo.
A buen seguro de forma involuntaria, Juan Luis es un examinador de conciencias, ya que con su actitud va marcando patrones de coherencia, que nos lleva al auto examen de conciencia.
En esencia Juan Luis es un referente en el debate y la coherencia de los valores cristianos y sociales
Juan Luis y la cooperación
Para comprender mejor el perfil intelectual de Juan Luis y su aproximación crítica y radical al mundo de la cooperación, hay que remontarse a su formación en Francia y Argelia, que le darían una perspectiva crítica y abierta. Su vivencia vital hay que buscarla en sus experiencias en Ruanda y Túnez.
Todo ello haría que en 1994 y 1995 mientras en Ruanda y Burundi se llevaba a cabo uno de los más terribles genocidios de los último años, Juan Luis comenzará a impulsar junto a otros activistas (Pablo Oses, José Cortés,…) las movilizaciones por el 0,7%, con las acampadas en el paseo de la Castellana de Madrid frente al Ministerio de Economía.
Ello se convertiría  en una nueva forma de movilización social que se repetirá años después con otros motivos reivindicativos, en particular el movimiento 15 M, usó los mismos métodos que iniciarán dos décadas atrás Juan Luis y sus compañeros. Una movilización basada en el paso de la indignación a la acción radical no violenta.
Juan Luis llevó a cabo en esos años cuatro huelgas de hambre que marcaron el destino de la cooperación española y que dejarían secuelas en su salud de forma irreversible. Una “mutilización” de su salud personal que llevaría vida a muchas personas de países oprimidos por la injusticia social.
Recuerdo muy vivamente la negociación de la mayor huelga de hambre realizada por Juan Luis y que duró 27 días, frente de la sede del PP en la Calle Génova de Madrid.
Juan Luis apostado en una vieja caravana enfrente de la sede del Partido Popular, me pidió ayudara en las negociaciones para alcanzar un acuerdo con el 0,7%. Viví con intensidad y a veces angustia aquel papel negociador donde la intransigencia del PP, y la honesta radicalidad de Juan Luis, a costa de su propia vida, me ponían en el dilema de buscar un acuerdo manteniendo la esencia por la que Juan Luis había decidido dejar su vida si fuera necesario. Las negociaciones con Loyola de Palacio del PP, las vueltas de Paca Sauquillo del PSOE, todo con gran intensidad y Juan Luis con gran lucidez  y serenidad, mientras mermaba su condición física cada día y me recordaba siempre donde y como poner los puntos sobre las íes.
Fue para mí una lección vital recibida de Juan Luis: con la pobreza y el sufrimiento de los demás, no se puede negociar superficialmente, hay que hacerlo desde la raíz, de forma radical, como lo hizo Juan Luis.
Recuerdo que durante aquel duro proceso la compañía de Reyes y otras muchas personas fueron calve para mantener la llama de la esperanza siempre encendida.
Y recuerdo con alivio y estupor el final de aquella huelga, tras alcanzar un acuerdo. Juan Luis puso final a su ayuno comiéndose un pastel de nata. Creí que entonces sí reventaría. Pero su estomago riojano, asimiló aquel pastel de la victoria con total satisfacción, y yo también.

¿Qué dejo el 0.7 y las huelgas de hambre de Juan Luis junto a Pablo Osés y José Cortés?
Aquellas huelgas dejaron un compromiso de avanzar hacia el 0.7%  del PIB para cooperación internacional y el mayor incremento presupuestario que jamás se dio a la cooperación española.
Las huelgas de Juan Luis y las movilizaciones consecuentes sirvieron para alumbrar una ley de cooperación, la creación de un Consejo de Cooperación que dio voz a la sociedad civil y se reproduciría en las Comunidades Autónomas.
Un Ministerio que pasó de llamarse de “ A sustos Exteriores a Asuntos Exteriores y Cooperación.
Y sobre generó toda una transformación social en la forma de entender la solidaridad como deber colectivo y no como mera caridad individual. Un cambio de percepción social de la pobreza, desde el sentimentalismo a la exigencia de la justicia.
¿Qué queda hoy 20 años después?
Actualmente estamos en retroceso de las administraciones públicas respecto a la cooperación al desarrollo. La Ayuda Oficial al Desarrollo española, según datos de Oxfam Intermón, ha retrocedido a niveles inferiores en términos porcentuales  a los de 1994 (0.16% del PIB frente a un 0.28% en 1994), y en niveles absolutos presupuestarios ha retrocedido a los  niveles de hace 15 años.
Sin embargo la población se muestra cada día más solidaria con los de aquí y los de otros países. Sin duda porque existe una conciencia social mayor y más madura, con un  tejido social de movimientos, y organizaciones de la sociedad civil que ha tomado el relevo solidario de aquellas movilizaciones.
Hoy existe un sentimiento generalizado en la población de exigencia de justicia global, un sentimiento de “basta ya a las injusticias”, y un “todos queremos más justicia”. Sin duda alguna Juan Luis y su testimonio con sus huelgas de hambre fue una gran semilla de esta realidad.
¿Qué hace falta hoy?
Nos hace falta seguir promoviendo una ética radicalidad incuestionable. Un acabar con los corruptos no sólo los económicos, sino sobre todo con los corruptos sociales, de ideas y valores, aquellos que ponen por delante el mercado a la sociedad, los que valoran más el pago de la deuda que el derecho a la vivienda, los que entienden que los fondos de cooperación son migajas del rico Epulón, y no una parte esencial de los presupuestos públicos.
Una radicalidad que salga de los salones y la verborrea política que ha vuelto a inundar la cooperación y la reemplace por el lenguaje franco, directo, claro, meridiano; el lenguaje de la verdad el lenguaje riojano de Juan Luis.
Son tiempos nuevos, con retos viejos; ejemplo de lo que hay que hacer queda claro con testimonios vitales como el de Juan Luis Herrero.
Es imperativo dar continuidad a las ideas, valores, actitudes,  trabajo y testimonio de Juan Luis. ¿Cómo? Queda abierto, puede ser creando el premio a la solidaridad radical Juan Luis Herrero, reconociendo a personas u organizaciones  comprometidas radicalmente con la solidaridad  sin adornos, o el día de la solidaridad radical, etc..
Querido amigo Juan Luis, como dijo Jesucristo a quienes del gritaban un “viva la madre que te parió”, y él replicó “mejor dichosos aquellos que obran en justicia y rectitud”; tú así nos lo has dicho a la sociedad, e intentaremos seguir este ejemplo.
Aun con todo Juan Luis y sabéndo que no te gustan los protagonismos, déjame que alce mi voz con cariño para decirte: ¡Viva la madre que te parió y viva la gente como tú!

Fernando Jesús Almansa López

Logroño 6 de Marzo de 2015

domingo, 1 de marzo de 2015

Villalobos tiene que dimitir

Sra. Celia Villalobos Talero
Congreso de los Diputados
(Carrera de San Jerónimo)
Plaza Cortes, 1
28.014-MADRID



                                          Logroño a 1 de Marzo de 2015

Señora Villalobos, le escribo en su calidad de Parlamentaria y representante del pueblo español, y en mi calidad de ciudadano español.
Su comportamiento el pasado día 23 de Febrero durante el debate del estado de la nación, en el que Vd. Jugaba con su Ipad mientras presidia la sesión, me parece inexcusable.
Vd. No puede seguir ocupando un puesto de esta responsabilidad, si  es incapaz de cumplir sus funciones y mantener un respeto mínimo por el pueblo al que representa.
Su actitud irresponsable y su arrogancia al no pedir ni tan si quiera excusas por semejante hecho, hacen que su “descuido” no sea tal, sino una burla a todos los que con nuestros impuestos costeamos su salario, que Vd., no se merece.

Le solicito dimita y deje su cargo de parlamentaria, y devuelva el salario que inmerecidamente cobra a nuestras expensas.
No es de recibo su actitud descarada, altanera y despectiva hacia el pueblo español.




                   Fernando Almansa López
Logroño