viernes, 28 de junio de 2019

Malditas guerras, malditos quienes las promueven

Malditas guerras, malditos quienes las promueven

Apenas pude contener las lágrimas, oyendo a aquella mujer menuda y de ojos vivos, contarme con un ataque mortero acabo con la felicidad de su familia de forma irreparable.
Apenas recordaba ningún detalle de lo que pasó en los primeros días tras sufrir el ataque de mortero, solo recordaba con gran detalle los sentimientos de dolor de aquellos días y los daños sufridos en la familia.
El mortero destruyó su casa totalmente, casa sencilla de bambú, como en tantos lugares de Asia. Se llevó la vida de uno de sus hijos de forma instantánea. Su otro hijo de ocho años,  sufrió heridas que le afectaron el cerebro y desde entonces perdió el habla. El marido recibió varios impactos de metralla, y apenas puede caminar o realizar trabajo alguno. Ella, estaba embarazada, dio a luz a las pocas semanas del ataque; la metralla le alcanzó el talón derecho dejándole una fuerte herida, cuya cicatriz me enseña.
No recuerdo casi nada, solo lo que nos pasó, y que yo quería ver con vida a mi hijo. Ahora solo quiero que mi marido y mi hijo recuperen la salud. Me dicen que el niño requiere tratamiento especializado para que pueda recuperar el habla, quizá en China, pero no puedo afrontarlo. Ahora soy yo quien tiene que mantener a toda la familia”.
Se me parte el corazón y se me nublan los ojos, ella llora.

Malditas las guerras, y todos aquellos que las promueven y bendicen. Aquellos que inculcan sentido guerrero a sus hijos y victimizan a sus hijas. Maldigo a aquellos que apoyan estructuras jerárquicas militarizadas con el objetivos de mover masas contra masas y mantener privilegios de minorías.
Hoy más que nunca maldigo las armas y su lógica, y reniego de desfiles de fuerzas armadas y exhibicionismos de fuerza y muerte, bajo excusas patrias y banderas huecas.
La Guerra, solo saben lo que es quienes la han padecido. En España, ya van desapareciendo por la edad, los que fueran “niños y niñas de la Guerra”, pero su recuerdo, testimonio e historias, aún deben seguir contándose para saber que la Guerra es una atrocidad sin justificación alguna. Las teoría de la guerra justa es tan obsoleta como todo lo que la rodea.
La vida del hijo  que no volverá, el habla robada de su hermano, los padres mutilados,… eso es la Guerra.
Malditos quien la dirigen, la enarbolan y la presiden.


Fernando Almansa López

domingo, 2 de junio de 2019

Juan Luis Herrero Del Pozo riojano radical por la solidaridad

En memoria de Juan Luis Herrero Del Pozo riojano radical por la solidaridad

Ha fallecido Juan Luis Herrero Del Pozo, y con él un pedazo de la mejor Rioja y de la mejor Humanidad, un hombre de profundísima espiritualidad; radical en su búsqueda por la verdad y la justicia social; teólogo, político de base y sobre todo hombre de coherencia absoluta.
Sus huellas quedan marcadas en muchos de nosotros  de forma imborrable.
Juan Luis fue promotor de las huelgas de hambre a favor de una cooperación solidaria del Estado español. Junto con Pablo Osés y otros compañeros se embarcaron en dos huelgas de hambre que casi le cuestan la vida, y que dejaron secuelas graves, que deterioraron su salud de forma definitiva hasta acabar con él.
La cooperación española, que despegó de forma seria, a partir del movimiento por el 0,7%, le debe mucho a Juan Luis. El movimiento de ONGs en España y la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo, (AECID), así como las múltiples agencias que en diversas comunidades autónomas y municipios actúan hoy en día llevando la solidaridad a todos los rincones del planeta, no serían hoy lo que son, si Juan Luis no hubiera puesto su vida en juego para que la sociedad española y sus instituciones reaccionaran ante la pobreza y la injusticia mundial.
Mil recuerdos de Juan Luis, de sus lacónicas e irrefutables sentencias y de sus profundas preguntas y atenta escucha.
Su sinceridad riojana a bocajarro, su sencillez en el trato, sus preguntas oportunas, precisas e interpelantes, sus mensajes claros e irreverentes; porque él solo reverenciaba la verdad.
Su seguimiento a Jesucristo, sin medias tintas, sin fetichismos, sin magias; religioso social y espiritual. Juan Luis una semilla fértil y fuerte cuyos frutos llegan hoy hasta los últimos rincones del planeta. Juan Luis te echaremos de menos y esperamos poderte seguir en tu coherencia radical.


Fernando Almansa

Discípulo y amigo de Juan Luis