Malditas guerras, malditos quienes las
promueven
Apenas pude contener las lágrimas, oyendo a
aquella mujer menuda y de ojos vivos, contarme con un ataque mortero acabo con
la felicidad de su familia de forma irreparable.
Apenas recordaba ningún detalle de lo que
pasó en los primeros días tras sufrir el ataque de mortero, solo recordaba con
gran detalle los sentimientos de dolor de aquellos días y los daños sufridos en
la familia.
El mortero destruyó su casa totalmente, casa
sencilla de bambú, como en tantos lugares de Asia. Se llevó la vida de uno de
sus hijos de forma instantánea. Su otro hijo de ocho años, sufrió heridas que le afectaron el cerebro y
desde entonces perdió el habla. El marido recibió varios impactos de metralla,
y apenas puede caminar o realizar trabajo alguno. Ella, estaba embarazada, dio
a luz a las pocas semanas del ataque; la metralla le alcanzó el talón derecho dejándole
una fuerte herida, cuya cicatriz me enseña.
“No
recuerdo casi nada, solo lo que nos pasó, y que yo quería ver con vida a mi
hijo. Ahora solo quiero que mi marido y mi hijo recuperen la salud. Me dicen
que el niño requiere tratamiento especializado para que pueda recuperar el
habla, quizá en China, pero no puedo afrontarlo. Ahora soy yo quien tiene que
mantener a toda la familia”.
Se me parte el corazón y se me nublan los
ojos, ella llora.
Malditas las guerras, y todos aquellos que
las promueven y bendicen. Aquellos que inculcan sentido guerrero a sus hijos y
victimizan a sus hijas. Maldigo a aquellos que apoyan estructuras jerárquicas
militarizadas con el objetivos de mover masas contra masas y mantener
privilegios de minorías.
Hoy más que nunca maldigo las armas y su lógica,
y reniego de desfiles de fuerzas armadas y exhibicionismos de fuerza y muerte,
bajo excusas patrias y banderas huecas.
La Guerra, solo saben lo que es quienes la
han padecido. En España, ya van desapareciendo por la edad, los que fueran “niños
y niñas de la Guerra”, pero su recuerdo, testimonio e historias, aún deben
seguir contándose para saber que la Guerra es una atrocidad sin justificación
alguna. Las teoría de la guerra justa es tan obsoleta como todo lo que la
rodea.
La vida del hijo que no volverá, el habla robada de su hermano,
los padres mutilados,… eso es la Guerra.
Malditos quien la dirigen, la enarbolan y la
presiden.
Fernando
Almansa López