¿Y si no hay
cielo?
Esta contundente pregunta la lanzaron algunos
familiares próximos, ante el terrible sufrimiento y desconcierto que provocó la
muerte de un ser muy querido; y a continuación escuché este dialogo:
¿Y si no hay
cielo?. Sí, sí lo hay, no hay que temer.
¿Y si no lo hay?. ¿Y
qué entendemos por cielo?,
El cielo es donde Dios premia a los justos y
honrados, a quienes cumplen con su voluntad, a los que hacen el bien, a los que
ayudan desinteresadamente, a los que viven con alegría el compartir y ayudar,
eso es el cielo.
¿Pero dónde está
ese lugar?, o ¿No es un lugar?.
Quizá el cielo esté tan cerca como nosotros
mismos estamos de nosotros mismos, quizá el cielo no es un lugar, es un todo,
una presencia permanente ante Dios.
¿Y quién es Dios?, Dios es la plenitud gozosa, la
bondad infinita en todas sus manifestaciones, es el sumatorio de todo bien y
toda felicidad, de todo Amor y de toda Alegría.
¿Y dónde está
Dios?, Dios no está,
Dios es. Es amor, es gratitud, es bondad, es acogida, es plenitud, es
liberación, Dios es misericordia, es cariño; Dios es.
Hay cielo, porque hay Dios, hay Dios porque lo
reconocemos en lo que no se ve pero sabemos de su realidad infinita y plena,
porque lo experimentamos en lo intangible de la vida. Hay Dios y hay Cielo,
pero ni está, ni es un lugar; es todo en todo y está en todos, y todos están en
Dios.
Este diálogo me llena de alegría, y paz, en
un mundo donde hay mucha certeza de infiernos y diablos terrenales, y donde la
certeza sobre Dios, el cielo y el bien absoluto se eclipsa por la maldad de
unos y otros. Hay cielo, y podemos acercarlo a la tierra entre todos.
Fernando Almansa
Gracias hermano
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