miércoles, 15 de enero de 2020

25 años tras las acampadas del 0,7%

25 años tras las acampadas del 0,7%
Ya se han cumplido 25 años, todo un cuarto de siglo, desde que en muchas ciudades de España se produjeran las extensas acampadas, reclamando el 0,7% del PIB, para programas de Cooperación al desarrollo; o dicho de otra manera, destinar una parte ínfima de la riqueza nacional  (70 céntimos por cada cien euros), a cooperar con los países más empobrecidos y expoliados por las potencias colonizadoras y neo-colonizadoras.
Las movilizaciones del 0,7% en el año 1994, acompañadas por las largas huelgas de hambre, llevadas a cabo por Juan Luis Herrero, y Pablo Osés, fueron el detonante de una conciencia masiva de la población española, de que el mundo caminaba hacia el colapso, debido a la avaricia, insolidaridad, y espíritu depredador del capitalismo y de las agresivas políticas neoliberales, que ignoraban la realidad de millones de seres humanos del planeta, daban la espalda al colapso medioambiental y predicaban el crecimiento infinito de la economía, basada en la explotación sin límites de millones de seres humanos y de los recursos naturales.
El 0,7% era la punta de lanza de una reivindicación más amplia, por un cambio social global y al que siguieron otras grandes movilizaciones posteriores de diversa índole, pero siempre con el mismo denominador común: “Se requiere un cambio radical porque este modelo social nos lleva al colapso porque prima la injusticia y el conflicto entre pueblos, y la destrucción medioambiental 
Las movilizaciones del 15 M de 2011, siguieron patrones similares, y las más recientes movilizaciones por el cambio climático a nivel mundial, tienen también mucho de aquel discurso y movilización originario del 0,7%.
Y a pesar de todo, aquí seguimos, con unos compromisos políticos rancios, tacaños y miopes; con una economía que cada vez precariza más la situación laboral de los jóvenes, con más y más muertos  a las puertas de casa y pateras que no cesan de llegar reclamando el derecho a una vida digna; con un derroche de recursos naturales y de impacto medioambiental estúpido e insensato, y con más ruido y fanfarria política que compromiso social real.
Juan Luis Herrero, huelguista de hambre por el 0,7%, y fallecido recientemente, proclamaba que era necesaria una nueva evolución de la especie humana pasando de “homo habilis” al “homo amabilis”; y llevaba razón; si el amor, la solidaridad y el respeto entre los seres humanos no se impone sobre la capacidad utilitaria y manipuladora de los hombres, difícilmente podremos dar respuesta a los grandes retos que tiene la humanidad, y el hombre seguirá  siendo el mayor enemigo del hombre.
Necesitamos recuperar el espíritu del 0,7%, el espíritu de Juan Luis Herrero, y el espíritu de la justicia social y medioambiental  a nivel global.


Fernando Almansa

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