25 años tras las acampadas
del 0,7%
Ya se han cumplido 25 años, todo un cuarto
de siglo, desde que en muchas ciudades de España se produjeran las extensas
acampadas, reclamando el 0,7% del PIB, para programas de Cooperación al
desarrollo; o dicho de otra manera, destinar una parte ínfima de la riqueza
nacional (70 céntimos por cada cien
euros), a cooperar con los países más empobrecidos y expoliados por las
potencias colonizadoras y neo-colonizadoras.
Las movilizaciones del 0,7% en el año
1994, acompañadas por las largas huelgas de hambre, llevadas a cabo por Juan Luis
Herrero, y Pablo Osés, fueron el detonante de una conciencia masiva de la población
española, de que el mundo caminaba hacia el colapso, debido a la avaricia, insolidaridad,
y espíritu depredador del capitalismo y de las agresivas políticas neoliberales,
que ignoraban la realidad de millones de seres humanos del planeta, daban la
espalda al colapso medioambiental y predicaban el crecimiento infinito de la
economía, basada en la explotación sin límites de millones de seres humanos y de
los recursos naturales.
El 0,7% era la punta de lanza de una
reivindicación más amplia, por un cambio social global y al que siguieron otras
grandes movilizaciones posteriores de diversa índole, pero siempre con el mismo
denominador común: “Se requiere un cambio
radical porque este modelo social nos lleva al colapso porque prima la
injusticia y el conflicto entre pueblos, y la destrucción medioambiental”
Las movilizaciones del 15 M de 2011, siguieron
patrones similares, y las más recientes movilizaciones por el cambio climático
a nivel mundial, tienen también mucho de aquel discurso y movilización
originario del 0,7%.
Y a pesar de todo, aquí seguimos, con unos
compromisos políticos rancios, tacaños y miopes; con una economía que cada vez
precariza más la situación laboral de los jóvenes, con más y más muertos a las puertas de casa y pateras que no cesan
de llegar reclamando el derecho a una vida digna; con un derroche de recursos
naturales y de impacto medioambiental estúpido e insensato, y con más ruido y
fanfarria política que compromiso social real.
Juan Luis Herrero, huelguista de hambre
por el 0,7%, y fallecido recientemente, proclamaba que era necesaria una nueva evolución de la especie humana
pasando de “homo habilis” al “homo
amabilis”; y llevaba razón; si el amor, la solidaridad y el respeto entre
los seres humanos no se impone sobre la capacidad utilitaria y manipuladora de
los hombres, difícilmente podremos dar respuesta a los grandes retos que tiene
la humanidad, y el hombre seguirá siendo
el mayor enemigo del hombre.
Necesitamos recuperar el espíritu del
0,7%, el espíritu de Juan Luis Herrero, y el espíritu de la justicia social y
medioambiental a nivel global.
Fernando Almansa
No hay comentarios:
Publicar un comentario