Sin estrategia y
tarde
La dramática situación que vivimos en todo el
mundo y con sangrante dolor en España, donde las cifras de muertos se cuentan
ya casi por miles cada día; no puede obnubilarnos la vista y perder la
capacidad de control estratégico de la pandemia y de nuestra vida como
ciudadanos libres.
El Gobierno, no cesa de comunicar los
esfuerzos que unos y otros hacen para controlar la pandemia, pero si hay algo
que dejan claro es que ellos carecen de una estrategia a medio y largo plazo.
No quiero yo decir que sea fácil, pero desde
luego no es imposible, y en todo caso una estrategia sencilla y adaptable,
siempre será mejor que carecer de ella.
El Gobierno está desnortado y además, todas
sus decisiones llegan tarde, como si de un tren de media distancia de Renfe se
tratara; sin alcance y retrasado.
Dicen que las decisiones las toman siguiendo
los consejos de los científicos. Lo han hecho muy tarde, y en todo caso la
dirección de la estrategia global requiere, además de la importantísima visión
científica epidemiológica, de visión política, social y económica. De éstas
tres últimas solo la económica ha despuntado algo y de forma tremendamente
injusta e insolidaria. El Gobierno
obliga a parar, impone condiciones, sugiere condonaciones entre privados, pero
amartilla a empresarios medianos y pequeños, y aplasta a autónomos,
obligándoles a mantener sus cotizaciones, y como máximo aplazar el pago de impuestos
sobre beneficios, que ya son pérdidas.
Entre las muchas cosas que esta terrible
crisis está dejando al descubierto, es la voracidad y la ineficacia del
aparataje estatal y su inmensa burocracia, que ha bloqueado miles de
iniciativas que hubieran podido ayudar a frenar esta pandemia de forma mucho
más rápida.
Cada día perdemos la vida por cientos y por miles, y el Gobierno,
dispara tiros al aire intentando matar moscas. El bisoño y teórico Vicepresidente
Iglesias, no da una en el clavo, porque la calle solo la pisó para dar mítines;
de las aulas a la política sin saber cómo se saca adelante una empresa, ni cómo
lucha en el día a día cualquier autónomo para salir adelante. El Presidente, va
cogiendo un semblante cada vez más serio, pero contenido poco. Pedir que seamos
buenos está bien, pero las medidas de prevención, contención y aprovisionamiento,
están descoordinadas y las que se han aplicado llevan más de un mes de retraso.
Ahora nos preguntamos: ¿Cuándo podremos salir
a la calle?, la respuesta es clara, cuando el miedo te lo permita, porque una
vez que se levante el estado de alarma, aunque sea en fases, seguirá habiendo
riesgo, y este riesgo, si no tenemos un indicador mínimamente objetivo para
medirlo, será medido exclusivamente por el miedo de cada uno.
Al Gobierno me dirijo, pongan ya en marcha a
través de cualquiera de las múltiples anquilosadas Direcciones generales,
Gabinetes y Secretarías, el desarrollo de un indicador de riesgo de
Coronavirus, que pueda permitir a los ciudadanos tomar decisiones con la
información adecuada. Al igual que tenemos informaciones de índice de
contaminación, de polen, de ruido, de tráfico, etc. necesitamos pronto un
indicador de riesgo de contaminación por coronavirus. Pónganse las pilas.
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