Amar la
profesión, vivir la vocación
Muchas
emociones, muchas experiencias, muchas lágrimas, mucha frustración y mucha
tristeza.
Mucho
miedo, impotencia, desolación, sufrimiento, soledad…
Y en
medio de todo ello, mucha esperanza, dedicación, trabajo, compromiso.
Nada de
heroísmo, pura profesionalidad, pura vocación sanitaria, médica, humana.
Cómo no
agradecer a tantas personas, particularmente del sector de la salud, su
dedicación, y profesionalidad, su humanidad y vocación.
Esta es
la lección más bella para toda la sociedad, la vocación humana, reflejada en la
vocación por el cuidado de la salud de las personas, de la comunidad.
Reflejado
en la vocación que desde dentro, impulsa a dar lo mejor, con entusiasmo, con
fatiga pero superada por la energía. Vocaciones
compartidas en equipos.
El
sentimiento de estar en lo tuyo, de
hacer el BIEN con mayúsculas, de saberte que el baremo ético lo has marcado tú.
Sin necesitar sirenas, ni aplausos ni medallas; ni los monumentos que vendrán.
Saberse
recompensado en la conciencia personal, colegial y comunitaria, sentirse llamado a, y estar en.
Una
lección de vocación y profesionalidad para toda la sociedad, que no debemos
olvidar, y que es válida para todos los sectores, la enseñanza, el comercio, la
abogacía, la arquitectura,… para la vida en comunidad con espíritu de servicio
y con plenitud vocacional plasmada en profesionalidad cotidiana.
A todas
las personas que dedicáis lo mejor de vuestra vida: vuestra vocación y profesión
a generar salud, vida y esperanza. Gracias.
Fernando
Jesús Almansa López
Logroño.
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