Hora de cambio
radical social
La crisis provocada por la pandémica del COVID-19
o Coronavirus, no tiene precedentes en la sociedad española, ni a nivel
mundial. Ya se ha dicho repetidamente, es una crisis total en lo sanitario, en
lo social, en lo político e institucional y muy especialmente en lo económico.
Todo se ha visto trastocado: la cotidianidad laboral
y social; la economía de las familias y de las empresas. El Gobierno está
tomando medidas, ahora de gran calado; tarde muy tarde y de forma parcial y sin
congruencia; solo a partir del real Decreto del 17 de marzo se empiezan a tomar
medidas más integrales y congruentes, y que aunque llegan tarde, bienvenidas
sean.
El día 15 de Marzo, llegué a España desde
Asia, vía Barajas; al llegar, ni un aviso, ni una media para controlar
temperatura a los pasajeros, ni medidas para distanciar las colas en el paso de
pasaportes, etc., ¡Nada!. No se trata de que el Gobierno dicte todo, sino de
que todas las autoridades, todas las instituciones y ciudadanos se tomen en
serio la gravedad del asunto.
Ahora, el ejército y la policía, alcanzan
protagonismo total, junto al cuerpo médico que ya parece pasar a un segundo
plano.
En España, tenemos una batería enorme de
cuerpos armados; armados con armas diseñadas para matar, y que en grandes
crisis hay que reconvertir para asumir funciones de protección social que no requieren
armas de matar sino de vida y convivencia.
Las costumbres y reglas de higiene, de
vecindad, de trabajo, de uso de tecnologías de la información, de convivencia
social, de espacio personal, de higiene mental, de efectividad institucional …;
todas ellas están cambiando y cambiarán aún más a medida que pasen los largos
días que quedan por delante.
El presidente del Gobierno, insiste en que
esta crisis es temporal y pasará, así lo creo yo también, pero las secuelas, no
serán temporales, me temo, sino permanentes. Tampoco será temporal, la crisis
medioambiental que también se acerca, y que tendrá también unas consecuencias
devastadoras y probablemente apocalípticas.
Sólo hay una vía
posible: diseñar y comprometerse con un cambio radical del modelo social. Cambiar el modelo de consumo,
el modelo de producción, el modelo de relaciones sociales y laborales, revisar
a fondo las razón de ser de todas y cada una de las instituciones. Avanzar
urgentemente hacia una sociedad, más viable, más lógica e inteligente, con
menos armas y menos ejércitos, y con más servicios sociales de sanidad,
educación y bienestar; respetuosa con su entorno y con la dignidad de todos los
seres humanos y de toda la naturaleza.
Es hora de que todas y todos planteemos ya y
con urgencia un modelo social radical, sin reyes, ni héroes, sino con personas
comprometidas con las personas, con una base de cariño y respeto y no de
coercitividad individual o social.
Es la hora del cambio radical social y
personal.
Fernando Almansa
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