Coronados de
pelusas
Así caminamos
cada mañana miles de logroñeses y logroñesas hacia nuestros lugares de trabajo,
o simplemente a hacer la compra del pan o a pasear. Sí, coronados de pelusas y
polvo que desenfadados ciudadanos y ciudadanas nos echan sobre nuestras
cabezas, mientras alegremente, sacuden su mopas, alfombras o las sábanas en las
que retozaron durante la noche.
Como si de una
llegada triunfal se tratará, desde los balcones y ventanas se baten escobas,
paños, alfombrillas, y un sinfín de aparatos e instrumentos repletos de ácaros,
pelos, pelusas y vaya usted a saber qué. Mejor sería llegar a nuestro destino, laboral
o de ocio, coronados de laureles, y aclamados con vítores y palmas; pero no, la
ciudad de Logroño se levanta cada mañana con los batientes espolveadores de sus
inmundicias nocturnas, y sin ningún empacho lo reparten generosamente a los
viandantes que caminamos por las aceras, tratando de esquivar la pelusas que el
aire lleva de un lado a otro antes de posarse suavemente sobre nuestros hombros
y cabezas.
No sé cual es la
normativa municipal, ni cual es la responsabilidad del Ayuntamiento ante este
comportamiento incívico, que lamentablemente practican cientos de ciudadanos y
ciudadanas logroñeses cada mañana. Bueno sería hacer una campaña de educación
cívico-ambiental y sirva este artículo como primer acto de dicha campaña. El
Ayuntamiento, debe tomar medias, sino contra los infractores de la higiene
colectiva, al menos que tomen mediadas de nuestro perímetros craneales y nos
regalen pamelas para protegernos; sería una curiosa imagen de los amaneceres
logroñeses.
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