miércoles, 1 de noviembre de 2017

Razones para la República.

Razones para la República.

La situación de Cataluña ha llegado a límites increíbles de confusión y complejidad.
Más allá de las posiciones independentistas o unionistas, hay aspectos conceptuales y filosóficos que conviene reflexionar y aclarar.
Uno de los puntos clave es el papel de la ley y en particular de la Constitución. La máxima de que la Constitución es inamovible y la garantía de la convivencia, es una falacia que conviene ser cuestionada.
Toda evolución todo progreso supone un punto de ruptura con parte o el todo de lo anterior. Sin ruptura no hay evolución. Otra cuestión es cómo se hace esa ruptura y a qué nivel.
Junto a esto, está el principio sacrosanto de la monarquía y el monarca como ser supremo pleno en sabiduría e infalible. Nada más lejos de la realidad del siglo XXI y de la España actual.
Juan Carlos I juró fidelidad al movimiento y a las siete leyes fundamentales del estado franquista , luego juró la Constitución y acabó
 abdicando acorralado por los escándalos personales y familiares.
Felipe VI no acierta a hacer algo útil y sensato y dedica horas a ensayar discursos con una soltura que la naturaleza le ha negado.
Felipe defiende una Constitución en la que no cree cuando mira a su hija Leonor y la nombra futura reina de España.
Que España llegue a ser una República no es ningún drama, ninguna aberración, ni ningún cataclismo social.  Probablemente es una consecuencia lógica de una sociedad madura y sin miedos a confronta

rse con ella misma cara a cara.
Que Catalunya llegue a ser una república independiente es igualmente una oportunidad a explorar y a decidir libremente por sus ciudadanas y ciudadanos. Pensar, optar, decidir, no es sino un ejercicio de libertad profunda. No hacerlo es vivir en el miedo y prisionero de las normas.

La clave es no solo qué ser, sino cómo serlo.
Lo que se está viviendo estos días en Cataluña tiene mucho que ver con el qué y mucho con el cómo.
Declarar una república no es ser república . Declarar la unidad no es estar unidos.
El cómo cuenta y mucho.
Una república independiente donde el concepto básico de ciudadanía no está ni mínimamente esbozado, donde el modelo social y económico no tiene ni unas líneas desarrolladas, no es más que un par de palabras huecas.
Por eso existen motivos identitarios, emocionales que deben ser completados con la lógica de la racionalidad que haga viable la República, transformando lo que es una idea legítima en una idea posible.
La elaboración conceptual, la negociación política y el desarrollo técnico son elementos claves para la construcción de una república real, viable y armónica con su entorno. Eso requiere mucho esfuerzo, inteligencia y tiempo. Pero es posible.

La República es un plato de gran elaboración de chef, no una hamburguesa fast-food.
A por ello, a cocinar...

Fernando Almansa López

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