sábado, 13 de junio de 2015

Un rey sin pulso

Un rey sin pulso
La revocación del título de duquesa de Palma a la infanta Cristina, por parte de Felipe VI ha sido alabado por numerosos medios de comunicación, como un hecho loable y ejemplarizante de moral en la vida pública y en la Corona. Algo digno de un rey coherente y ético.
A mí me parece todo lo contrario, me parece que Felipe ha patinado por el tobogán de la rabieta y de la insensatez. Pero peor aún me parece que éste hecho de rabieta fraternal lo pretenda llevar al ámbito de lo moral.
Si Felipe quiere dar ejemplo de buenas conductas, podría haber empezado por hacer algo social y comprometido hace años, en lugar de estar viviendo una vida muelle sin ningún tipo de implicación social. Ahora quiere remediarlo con alta pose, seria barba y discursos engolados con abundante salpicadura de moralina en cada párrafo.
Es tarde Felipe, llegas tarde, tu trayectoria te precede. Cristina a quien no defenderé yo, es la única de la real familia que junto a la Reina Sofía pueden acreditar en lo personal, haber demostrado una sensibilidad social, cosa que Felipe jamás mostró.
El hecho de la revocación del título de Duquesa es además un acto ofensivo a la familia. Aunque el hecho fuera anacrónico, ese título era un regalo de un padre a una hija el día de su boda, quitarle el título, ¿mejora la imagen de la corona?, no; me temo que empeora la imagen de autoritarismo, falta de pulso y desprecio hacia su padre aun vivo y a su hermana.
Escribo contracorriente pues es bonito y fácil el seguidismo de  los medios de comunicación y soñar con reyes impecables que quizá algún día sean declarados santos; pero me temo que a Felipe VI, su carácter débil le lleva a hacer acciones inoportunas e inoperantes pues no consiguen su fin pretendido. En fin de una vez por todas viva la República , la que Felipe alaba cuando va a Francia y la que ignora cuando está en casa.


Fernando Almansa

No hay comentarios:

Publicar un comentario