Yo no vi el debate
Yo, como tantos millones de españolas y españoles, no vi el debate entre Rajoy y Rubalcaba. No lo vi porque es indigno que se atribuyan la única representación del pueblo. No lo vi porque son los mismos perros con los mismos collares. No lo vi porque casi treinta años de alternancia entre PP y PSOE han demostrado que son lo mismo y que sus palabras se las lleva el viento.
No lo vi porque han ninguneado a la ciudadanía. No lo vi porque sus gobiernos central y autonómicos ha dilapidado las arcas públicas y han dejado el Estado al borde de la ruina. Y porque los cinco millones de parados son una razón suficiente para darles la espalda y porque carecen de verdad y credibilidad. Porque no han hecho lo que prometen, porque la indignación de millones de personas no se arregla con ninguno de sus gobiernos, sino con una participación más amplia y plural, más sumando y menos restando, más cooperando y menos compitiendo.
No lo he visto porque me revientan los shows y la politotecnia, que más tiene de pirotecnia que de política. No me importa lo que digan, porque sus palabras hace tiempo se ahuecaron, sus ideas son estribillos pesados e insulsos, sus propuestas se contradicen en el día a día: “pagar la sanidad con el tabaco, mejorar las prestaciones sociales quitando las pensiones, asegurar la educación desmantelándola”, etc. etc..
Pertenecen a una estirpe vieja y anquilosada con oídos sordos a la calle y sonrisas listas a las cámaras.
Ni los oigo, ni los votaré porque hablan de peleas y de ganar, cuando lo que hace falta es reconciliar, unir y ayudar.
No los votaré porque han secuestrado el esfuerzo de millones de ciudadanos que creen en la democracia real y no en la parodia parlamentaria a la que nos tiene tan acostumbrados.
Ni Rajoy con su “mire Vd.”, ni Rubalcaba con su “créame “ van a conseguir ni que les mire ni que les crea, porque ni son creíbles ni admirables.
Y por acabar, no les he seguido en su precioso debate, porque es inaceptable que la televisión pública diga cosas como “los dos candidatos a la Moncloa” técnicamente incorrecto e ilegal, cada cabeza de lista que concurre a las elecciones es candidato a la Moncloa. La hora del voto útil ya pasó, ha demostrado ser inútil a lo largo de tres décadas y ha sido un elemento eficaz de constreñir la democracia plural a un bipartidismo vergonzante.
Hay muchas más opciones que escuchar y votar, mejor escuchar aires frescos que rechinares de viejas máquinas cansinas.
Fernando Almansa
Yo tampoco he visto el Debate.
ResponderEliminarCuántas veces me pregunto dónde se meten los intelectuales de este país, los grandes economistas (que los hay), los grandes filósofos... porque no hay duda de que existen españoles sobradamente preparados.
Mejor que se queden a luchar por lo que es suyo y no salgan del país como mercancía.
No quiero pensar que no les merece la pena.
Tanta avaricia de la clase política nos va a aplastar, oiga.
Un saludo,
Blanca