domingo, 20 de noviembre de 2011

Un mundo injusto y absurdo

Un mundo injusto y absurdo

Oí decir al historiador Olalla, que estamos creando un mundo no sólo injusto sino además absurdo. Frase contundente que refleja el gran drama social que vivimos a nivel mundial. Por si no nos bastaba con ser “malos” (injustos) somos “tontos” (absurdos).

Cuando yo era chicho, desde luego decir a alguien que era malo y tonto, era en realidad lo peor que se le podía decir; dejando de lado los estridentes recuerdos y defecaciones a la familia ajena.

Y creo que Olalla tiene razón, un mundo inmoral y un mundo estúpido es el aire en el que respiramos y nos movemos. ¿Cómo salir de él?, ¿Cómo modificarlo?.

De entrada, me permito sugerir, desenmascarando a todo a quien justifique lo absurdo y lo injusto, dejando de aplaudir complacientemente, o por supuesta cortesía, a los papanatas que nos han llevado a esta situación, con el beneplácito explícito o implícito de casi todos nosotros.

Los politicastros profesionales, aquellos que han falsificado la política original, que la han convertido en un sucedáneo malo y contaminante deben ser pasados por la guillotina moral del pueblo, y ser condenados en justicia a reparar los daños causados.

Los financieros y banqueros, que han querido hacernos creer que el crecimiento ilimitado no sólo es posible sino necesario para el bienestar de la sociedad. Los publicistas irresponsables que han apoyado las teorías del consumo creciente, y han generado la convicción de que somos consumidores y no ciudadanos, y que valemos en tanto en cuanto servimos al “mercado”. Aquellos funcionarios de las arrogantes Comisión Europea, Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional y todas sus entidades asociadas que insisten en satisfacer y aplacar las demandas del “mercado” (léase especuladores), por encima de los derechos de la ciudadanía.

Aquellos que abrazaban a Gadafi y ahora lo asesinan, aquellos que apoyaban al corrupto Berlusconi, y ahora lo defenestran por razones de mercado, no de moral. A todos aquellos que miden con doble vara.

En fin, a todos aquellos que ha olvidado que la dignidad del ser humano es la razón última de nuestra sociedad, el centro de la Creación, en medio de una naturaleza admirable y respetable. A todos aquellos que ya han olvidado la filosofía, sea la griega de Platón o la alemana de Hegel, y ahora solo ven la banca rota griega y la soberbia económica alemana. A todos ellos, hay que ignorarlos, ni escucharlos, ni votarlos, ni adularnos, y donde toque llevarlos ante la justicia.

Hay que volver a lo básico y esencial y escuchar y apoyar a quien lo defienda.

La vida es más sencilla de lo que “económetras” y politiquillos quieren hacernos creer. Son ellos los que nos han complicado la existencia. Para ellos su mundo absurdo; para nadie un mundo injusto.

Fernando Almansa

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