sábado, 22 de octubre de 2011

Salvar el poder y matar la democracia

Salvar el poder y matar la democracia

Parece que los políticos de pedigrí, los que llevan en el asiento décadas, y en algunos casos siglos a través de clanes familiares, están decididos a salvar su cuota de poder a toda costa, incluyendo el matar a la democracia real si fuera necesario.

Es patético ver cómo sin mayor escrúpulo y en medio de la dormidera estival, deciden modificar la Constitución, para “ajustar el control presupuestario”. Cuando en realidad lo que hay que cambiar son a los políticos que durante décadas han dilapidado las arcas públicas, y ahora nadie parece ser responsable de ello, y acaso pretenden que un maquillaje de artículos en la carta magna vaya a solventar un problema moral de gran calado.

La que fue celebrada como Constitución que une al pueblo, que gozaba de gran salud, etc., etc., ahora parece que hay que parchearla por vía de urgencia y ni se cuenta con el pueblo. Si quieren modificar la constitución hágase a fondo; revísense las competencias del senado, el mecanismo electoral y sus mayorías parlamentarías, los privilegios de los grupos políticos, el papel de la corona, etc. etc.

Los que abogamos por una nueva Constitución, no la queremos remendada a espaldas del pueblo, la queremos nueva y actual, con futuro y popular.

Es triste oír las declaraciones del Sr. Bono, queriendo denigrar el movimiento 15M, tachándolos de incultos, al no saber lo eficaz de la persecución contra el fraude fiscal en España durante el último año. ¡Claro Sr. Bono la persecución “exitosa” del fraude fiscal es porque éste es espectacular, y se ha tolerado y encubierto! por eso lo denunciamos.

Es patético ver a Esperanza Aguirre llamar mentirosos a quienes dicen que se han recortado presupuestos en Educación. Si el cuento de Pinocho fuera cierto, los Gepettos que te votaron Esperanza, llorarían amargamente al ver ¡tu larga y roja nariz!.

Resulta esperpéntico ver a Rubalcaba , augurando mayor ajuste, mayor presión, resulta lamentable, ver a la Ministra Salgado imponiendo impuestos patrimoniales de la noche a la mañana, con cifras a capón.

Resulta desmoralizante pensar que el 20N además de ser la fecha de la muerte del último dictador de este país, puede ser de nuevo la fecha de una muerte más de la democracia real, a no ser que de una vez por todas los electores, mandemos a su casa a esta clase de políticos de medio pelo, que confunden sus visiones alucinantes de poder con la realidad cotidiana de la ciudadanía.

¿Y los griegos,…? Pobres victimas de sus gobiernos y de una Europa insolidaria.

¡Hay que parar a esta clase política de la fanfarria, la arrogancia, el despropósito y el desprecio a la ciudadanía!.

Fernando Almansa

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