Armas,
Cerveza y Fuerzas Armadas
Según informaron varios
diarios de ámbito nacional, el Ministerio de Defensa investigará si los legionarios
que bebieron cervezas en una terraza de un bar de Vilafranca del Penedés mientras
tenían sus armas en el suelo, cometieron alguna infracción.
El hecho fue fotografiado y
en la imagen se aprecia, no menos de 14 legionarios con sus uniformes y armas
de gran calibre reposando en el suelo, mientras los legionarios departen
relajadamente con sus botellines de cerveza.
Me pregunto qué
investigación deberá ser hecha y si hay alguna posibilidad de que ésta concluya
que tal actuación por parte de los legionarios, no fue un hecho inapropiado;
porque de ser así, deberíamos revisar todos los protocolos de seguridad ciudadana
de este bendito país, así como los reglamentos militares.
Si dejar sin custodia, en
lugares públicos, armas de gran calibre no es una infracción grave para un militar;
si ingerir bebidas alcohólicas mientras se está de servicio y en uniforme
reglamentario no es una falta grave; si ingerir alcohol mientras se manejan
armas es aceptable, entonces yo me he equivocado de país y lo que yo entendía
por sentido común, no lo es. Si eso es así, esperare que alguien con gran
lucidez me lo explique.
Si por el contrario, es obvio
que todo lo anterior son faltas graves que denotan alta irresponsabilidad, en
especial de los mandos que dirigían a esos soldados, entonces la investigación
debería concluirse en un santiamén y aplicar las medidas disciplinarias que
correspondan.
La Ministra de Defensa, en
funciones, Margarita Robles, ha pedido que no se critique a toda la legión por
esta conducta de unos cuantos legionarios. Sin embargo cuando se realiza un
acto destacado por algún miembro del ejército se ensalza el conjunto de las
Fuerzas Armadas sin dilación.
En este país, más que respeto
a las Fuerzas Armadas, aún hay un miedo considerable, y la mayoría de
ciudadanos y autoridades prefieren seguir haciendo la ola a las mismas , que
tener una visión más exigente de unos servicios públicos, que en definitiva
pagamos con nuestros impuestos.
Y, mientras estos legionarios
relajados exponían sin custodiar sus armas y bajo los alegres efectos cerveceros,
en Madrid ya han empezado los atronadores vuelos de los cazas que sobrevuelan
la ciudad, despilfarrando combustible sin sentido, contaminando la atmósfera con
gases y ruido y poniendo de manifiesto que las Fuerzas Armadas siguen siendo
una de las “fuerzas vivas” más importantes de este país. Todo ello de cara al
grandioso desfile que el 12 de Octubre volverá a invadir la capital. Si
contamina, si es razonable este gasto, si es la mejor manera de servir al
pueblo, eso no se puede cuestionar, siempre fue así desde los tiempos de Franco
y ¿por qué habría que cambiarlo?.
Al planeta que le den y que
la cabra mascota de la Legión se vuelva a pasear por el Paseo de la Castellana
mientras los legionarios desfilan ante su majestad.
Pobre ciudadanía, pobre humanidad, pobre planeta.
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