miércoles, 2 de octubre de 2019

Armas, Cerveza y Fuerzas Armadas

Armas, Cerveza y Fuerzas  Armadas

Según informaron varios diarios de ámbito nacional, el Ministerio de Defensa investigará si los legionarios que bebieron cervezas en una terraza de un bar de Vilafranca del Penedés mientras tenían sus armas en el suelo, cometieron alguna infracción.

El hecho fue fotografiado y en la imagen se aprecia, no menos de 14 legionarios con sus uniformes y armas de gran calibre reposando en el suelo, mientras los legionarios departen relajadamente con sus botellines de cerveza.
Me pregunto qué investigación deberá ser hecha y si hay alguna posibilidad de que ésta concluya que tal actuación por parte de los legionarios, no fue un hecho inapropiado; porque de ser así, deberíamos revisar todos los protocolos de seguridad ciudadana de este bendito país, así como los reglamentos militares.

Si dejar sin custodia, en lugares públicos, armas de gran calibre no es una infracción grave para un militar; si ingerir bebidas alcohólicas mientras se está de servicio y en uniforme reglamentario no es una falta grave; si ingerir alcohol mientras se manejan armas es aceptable, entonces yo me he equivocado de país y lo que yo entendía por sentido común, no lo es. Si eso es así, esperare que alguien con gran lucidez me lo explique.

Si por el contrario, es obvio que todo lo anterior son faltas graves que denotan alta irresponsabilidad, en especial de los mandos que dirigían a esos soldados, entonces la investigación debería concluirse en un santiamén y aplicar las medidas disciplinarias que correspondan.

La Ministra de Defensa, en funciones, Margarita Robles, ha pedido que no se critique a toda la legión por esta conducta de unos cuantos legionarios. Sin embargo cuando se realiza un acto destacado por algún miembro del ejército se ensalza el conjunto de las Fuerzas Armadas sin dilación.
En este país, más que respeto a las Fuerzas Armadas, aún hay un miedo considerable, y la mayoría de ciudadanos y autoridades prefieren seguir haciendo la ola a las mismas , que tener una visión más exigente de unos servicios públicos, que en definitiva pagamos con nuestros impuestos.

Y, mientras estos legionarios relajados exponían sin custodiar sus armas y bajo los alegres efectos cerveceros, en Madrid ya han empezado los atronadores vuelos de los cazas que sobrevuelan la ciudad, despilfarrando combustible sin sentido, contaminando la atmósfera con gases y ruido y poniendo de manifiesto que las Fuerzas Armadas siguen siendo una de las “fuerzas vivas” más importantes de este país. Todo ello de cara al grandioso desfile que el 12 de Octubre volverá a invadir la capital. Si contamina, si es razonable este gasto, si es la mejor manera de servir al pueblo, eso no se puede cuestionar, siempre fue así desde los tiempos de Franco y ¿por qué habría que cambiarlo?.
Al planeta que le den y que la cabra mascota de la Legión se vuelva a pasear por el Paseo de la Castellana mientras los legionarios desfilan ante su majestad.

Pobre  ciudadanía, pobre humanidad, pobre planeta.

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