miércoles, 11 de septiembre de 2019

Desprecio social sin pudor


Desprecio social sin pudor
Dice Iñaki Gabilondo en uno de sus lúcidos comentarios, que las negociaciones entre Podemos y el PSOE, son una estafa a la ciudadanía; que se discute sobre lo instrumental y no sobre lo fundamental: las políticas progresistas. Y lleva más razón que un santo.
La vergonzosa actitud altanera de Pablo Iglesias y su bisoño equipo, dejan entrever la gran estafa a que están sometiendo a los millones de votantes que creyeron que dando su voto a Unidas-Podemos conseguirían mover al PSOE un poco más a  la izquierda y tener un gobierno progresista. Lejos de esto, la incompetencia negociadora de los equipos que se sientan a decirse “y tú más” en ambos lados, más la falta de responsabilidad política de Podemos, hará que vuelvan las “banderas victoriosas, al ritmo alegre de los de Aznar.
Pablo Iglesias, está metiendo al país en un embrollo sin precedentes. Él que gusta de dar conferencias en voz grave y ceño fruncido, debería saber que hacer política no  es hacer retórica, sino provocar cambios positivos en la sociedad, y eso requiere saber cuando uno está en segunda fila, y tiene que acompañar a los de la primera, aunque sea con voz crítica, pero acompañar en definitiva. Pablo Iglesias parece haber olvidado que los votos en las urnas, generan un contrato social, no sólo de índole moral, sino político y exigible, y que si él, no traga un sapo ahora, vamos a tragarnos cientos de ellos, todos y todas, hasta hartarnos.
En La Rioja, a punto estuvimos de llegar a esta situación, que se corrigió in extremis. Ahora contemplamos el segundo capítulo: el premio otorgado a Raquel Romero con su importantísima, pero minusvalorada consejería, que se reparte entre Directores generales  desconocedores de la realidad social de La Rioja, y no muy expertos en la temática asignada. Personas cazadas al vuelo y recompensadas por el partido aunque sea sin ningún arraigo en nuestra comunidad, recién importados de la meseta, para hacerse cargo de temas tan sustanciales como Participación ciudadana, Derechos Humanos o Cooperación internacional; temas de gran calado moral y social, que requerirán de mucha humildad de los recién aterrizados directores, si quieren hacer una labor eficaz y mano a mano con el rico tejido social riojano.
Es cuestionable desde el punto de vista político y democrático, que no se hayan elegido personas con arraigo en nuestra tierra y en sus tejidos sociales; dice mucho de la poca visión política y participativa de Raquel, que en su primera medida excluye a los que llevan años involucrados en los grandes temas de La Rioja, para premiar a advenedizos con méritos de partido pero no más.

F. Jesús Almansa López

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