sábado, 4 de agosto de 2012

Economía real y Gobiernos irresponsables


Economía real y Gobiernos irresponsables
La llamada crisis financiera, es  una consecuencia inevitable de un modelo económico especulativo basado en una economía irreal, de manejar lo que no se tiene y atribuir valores a lo inexistente.
La monetarización de la economía llevada al extremo del absurdo, ha hecho que el dinero deje de ser un elemento de respaldo real de la economía verdadera para convertirse en un valor en sí mismo sin más respaldo que el que los mercados especuladores quieran darle. Por eso no es de extrañar que todas las medidas que se están tomando queriendo resucitar a la economía real, no funcionen pues se hacen dentro de un sistema de economía ficticia especulativa.
El Gobierno de España y las autoridades europeas están demostrando estar a años luz de la realidad social y económica de España. Mientras se tomen medias exclusivamente orientadas a satisfacer a los llamados mercados internacionales, y la clave esencial sea el ajuste presupuestario mediante el recorte de gasto en todos los frentes sin criterio social alguno, y el estrangulamiento con la subida impositiva con el afán recaudatorio; la economía real se irá asfixiando cada vez más y los presupuestos nacionales se irán ajustando levemente mientras merman desmesuradamente.
Por eso ya ha llegado la hora, quizá más por necesidad que por razonamiento, de volver a una economía real basada en el intercambio de bienes y servicios tangibles, reales, medibles, comprobables y efectivos, dejando de lado la economía de la especulación del consumo gratuito como motor del crecimiento y del derroche sin sentido.
Naturalmente los Estados modernos  y sus gobiernos neoliberales, no quieren ni oír hablar de esto, pues todo el sistema se ha ido montando sobre la base de controlar todas las etapas  de cualquier actividad productiva o servicio y recargarlo de impuestos directos e indirectos hasta la saciedad. Cualquier economía real, tan sencilla como la ayuda mutua, el intercambio directo de bienes o servicios, queda al margen de esta lógica impositiva presupuestaria y monetarizada.
Obviamente que para levantar el país hacen falta ingresos comunes, pero por encima de eso hace falta que cada familia, cada persona pueda vivir de su trabajo y sentir que su trabajo es digno y tiene un valor y reconocimiento social y económico. El mensaje de no hay trabajo, ni lo habrá es falso. No hay trabajo del tipo que el gobierno necesita, pero entre criar legiones de parados o tener a la población en una economía real realizando cosas útiles social y personalmente, no hay duda que hay que optar por lo segundo, y entre tanto depurar a tanto mangante que al amparo de lo público han arruinado el país y ahora lo vuelven a hacer con recetas de estrangulamiento económico.
Hay que volver a la base de la economía y no pretender que el modelo liberal se regenerará en sí mismo; no lo hará. Hay que recrear los fundamentos del mercado, que no son otros que el intercambio de valores reales tangibles y en tiempo real. Los mercados bursátiles deben ser reformulados de arriba a abajo y los jugadores de ingeniería financiera deben dejar paso a nuevos planteamientos, con base más humana, solida y real.
Fernando Almansa

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