Economía
real y Gobiernos irresponsables
La
llamada crisis financiera, es una
consecuencia inevitable de un modelo económico especulativo basado en una
economía irreal, de manejar lo que no se tiene y atribuir valores a lo
inexistente.
La
monetarización de la economía llevada al extremo del absurdo, ha hecho que el
dinero deje de ser un elemento de respaldo real de la economía verdadera para
convertirse en un valor en sí mismo sin más respaldo que el que los mercados
especuladores quieran darle. Por eso no es de extrañar que todas las medidas
que se están tomando queriendo resucitar a la economía real, no funcionen pues
se hacen dentro de un sistema de economía ficticia especulativa.
El
Gobierno de España y las autoridades europeas están demostrando estar a años
luz de la realidad social y económica de España. Mientras se tomen medias
exclusivamente orientadas a satisfacer a los llamados mercados internacionales,
y la clave esencial sea el ajuste presupuestario mediante el recorte de gasto
en todos los frentes sin criterio social alguno, y el estrangulamiento con la
subida impositiva con el afán recaudatorio; la economía real se irá asfixiando
cada vez más y los presupuestos nacionales se irán ajustando levemente mientras
merman desmesuradamente.
Por eso
ya ha llegado la hora, quizá más por necesidad que por razonamiento, de volver
a una economía real basada en el intercambio de bienes y servicios tangibles,
reales, medibles, comprobables y efectivos, dejando de lado la economía de la
especulación del consumo gratuito como motor del crecimiento y del derroche sin
sentido.
Naturalmente
los Estados modernos y sus gobiernos neoliberales,
no quieren ni oír hablar de esto, pues todo el sistema se ha ido montando sobre
la base de controlar todas las etapas de
cualquier actividad productiva o servicio y recargarlo de impuestos directos e
indirectos hasta la saciedad. Cualquier economía real, tan sencilla como la
ayuda mutua, el intercambio directo de bienes o servicios, queda al margen de
esta lógica impositiva presupuestaria y monetarizada.
Obviamente
que para levantar el país hacen falta ingresos comunes, pero por encima de eso
hace falta que cada familia, cada persona pueda vivir de su trabajo y sentir
que su trabajo es digno y tiene un valor y reconocimiento social y económico.
El mensaje de no hay trabajo, ni lo habrá es falso. No hay trabajo del tipo que
el gobierno necesita, pero entre criar legiones de parados o tener a la población
en una economía real realizando cosas útiles social y personalmente, no hay duda
que hay que optar por lo segundo, y entre tanto depurar a tanto mangante que al
amparo de lo público han arruinado el país y ahora lo vuelven a hacer con
recetas de estrangulamiento económico.
Hay que
volver a la base de la economía y no pretender que el modelo liberal se
regenerará en sí mismo; no lo hará. Hay que recrear los fundamentos del mercado,
que no son otros que el intercambio de valores reales tangibles y en tiempo
real. Los mercados bursátiles deben ser reformulados de arriba a abajo y los jugadores
de ingeniería financiera deben dejar paso a nuevos planteamientos, con base más
humana, solida y real.
Fernando
Almansa
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