miércoles, 11 de julio de 2012


Al pan, pan
En los tiempos que corren, parece que está de moda, particularmente entre políticos y comentaristas dar vueltas a las cosas y colocarles grandilocuentes términos para definir lo que es en general bastante simple.
La tan traída y llevada crisis, es en toda regla una estafa, un robo llevado con guante blanco durante los últimos años con la connivencia de políticos banqueros y especuladores  de toda calaña.
Las llamadas medidas de ajuste no son sino estrujar a la ya famélica vaca lechera de la clase obrera, la clase burguesa, la clase media, la que antes se llamaba trabajadora y ahora se va llamando paulatinamente “paradora”, por aquello de no tener trabajo.
El Gobierno y los políticos en general han  cerrado filas alrededor de la estabilidad presupuestaria y el déficit cero, alrededor de la imagen de España, de la “marca España”, de la roja, de la roji-gualda, de la patrañería en definitiva de la carcasa en lugar del contenido que no es otro sino la ciudadanía, nosotros, Vd, que lee y yo que escribo.
Dice el Gobierno que subirá el IVA porque hay fraude fiscal, que congelan salarios porque no da de sí el presupuesto, que se ayuda a la Banca para salvar el sistema financiero, que se recorta sanidad y educación para hacerlo más razonable. Que dar dos besos en el aeropuerto de Barajas ahora cuesta seis euros, tres para entrar y otros de salida,…. Que aparcar en Madrid ya es más caro que cenar en una tasca.
Ahora sobran los ayuntamientos y las comunidades autónomas, lo dicen los mismos que se han llenado los bolsillos dando conferencias por el mundo sobre el sistema de descentralización español.
Nos dicen que las instituciones aunque putrefactas son la marca, nos cambian la constitución.
En resumen, están ahogándonos, están cuestionando nuestros derechos, nuestra democracia, nuestro ser.
Yo les digo uno a uno, váyanse a la porra. Sí, porque yo y cualquier ciudadano es más que la marca España, más que el presupuesto equilibrado, más que la especulación bursátil.
Me desapunto de la marca España. Creo que cocacola está lanzando pasaportes más burbujeantes.

Basta de tomaduras de pelo, Gobierno de la marca España ¡váyanse a hacer puñetas!.

Fernando Almansa

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